miércoles, 8 de julio de 2009

PERFIL DE NIETZCHE


“Yo diría que ese amigo oculto, el presentimiento de una soledad callada, era la primera y fuerte impresión a través de la cual la figura de Nietzche cautivaba.

"Al espectador fugaz, nada le ofrecía de sorprendente. Hombre de estatura mediana, con sus trajes extremadamente sencillos, pero al mismo tiempo muy bien cuidados, con apariencia tranquila, y los cabellos castaños simplemente peinados hacia atrás. Podía pasar, fácilmente, sin ser notado.

"Las finas y demasiadamente expresivas líneas de la boca estaban totalmente cubiertas por un gran bigote bien peinado. Tenía una sonrisa suave, un discreto modo de hablar y un cuidadoso modo de andar pensativo, lo hacía encorvar sus hombros.

"Incomparablemente bellas y de tiernos contornos eran sus manos, las que él creía revelaban su espíritu.

"Sus ojos también hablaban, traicionándole verdaderamente. Semiciego, no tenía nada de sagaz, o de pestañeos, característica involuntaria e inoportuna de muchos miopes. Esos ojos parecían mucho más guardianes y conservadores de sus propios tesoros, de sus mudos secretos, a los que ninguna mirada no autorizada debía acercarse. La visión deficiente daba a su rostro una suerte de encanto muy especial, por el hecho que ella reflejaba las mutables expresiones interiores, reproduciendo solamente lo que pasaba en su interior.

"Me acuerdo que la primera vez que hablé con Nietzche fue en un día de primavera, en la iglesia de San Pedro, en Roma. Me sorprendió y me confundió, durante los primeros minutos, el modo rebuscado y acabado que había en él...”

Texto extraído de libro biográfico de Lou Andréas Salomé, intelectual rusa que convivió con Nietzche, Freud y Rilke.

Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
© Rio de Janeiro, Brasil
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