lunes, 3 de agosto de 2009

Comentando Fútbol por Raquel Luisa Teppich

Héctor Baldassi, árbitro de fútbol
SOY INDEPENDIENTE, sincero, alegre, charlatán, tranquilo y me divierto con poco. Me gusta jugar a las cartas y mirar las carreras de caballos.

EL APODO. Cuando iba al jardín de infantes llevaba dibujado un conejo en la bolsita. Ángel Giro comenzó a cargarme al grito de “Conejita”, y de ahí quedó mi apodo: La Coneja.

MI VIEJO me dejó los mejores recuerdos. Aprendí a ser buena persona, muy agradecido y a valorar las cosas que me hacen crecer en la vida. Su nombre era Luciano Américo y falleció hace más de 20 años.

DE OFICIO, SODERO. A los ocho años, estaba dando vueltas en la sodería; a los 12, ya manejaba el camión en primera y segunda; y a los 13, empecé a trabajar, siempre con mi papá. Repartía sodas, lavaba y llenaba los sifones; hacía de todo un poco. Significó independencia. Ganaba mi sueldo y me daba los gustos. Fue un esfuerzo: trabajar, estudiar y jugar al fútbol.

FAMILIA NUMEROSA. Somos cinco varones: Carlos, Eduardo, yo, Luis y Gabriel. Al cuarto de mis hermanos le llevo 10 años y al más chico, 13. Por eso, me crié con gente más grande. En casa, nunca faltó nada.

DE LIRICO A RUSTICO. Jugué en Huracán de Córdoba hasta los 14 años. Era un volante con calidad. Después, me fui a Río Ceballos y me transformé. Había tipos más grandes que pegaban de lo lindo, y comencé a jugar sucio. Te pisaba o cometía una infracción fuerte, aunque siempre de frente. Éramos demasiado perros.

EL CAMBIO CLAVE. Cursaba segundo año de Medicina, en Córdoba; me peleé con la jefa de cátedra y me vine a Buenos Aires con 19 años. Trabajaba en una metalúrgica de 6 a 18, y acompañaba durante la carrera y la práctica de árbitro a Marcelo Negrete, que me insistía para meterme, hasta que me convenció luego de tres años. En 1991 ya estaba dirigiendo y cuatro años después debuté en la Primera D. Hice Primera C en 1996, Primera B y B Nacional en 1997, Primera en 1999 y soy internacional desde el 2000. Es más, mi primer partido por la Copa Libertadores fue el 14 de febrero, día del cumpleaños de mi viejo: Palmeiras-The Strongest. Y a los cinco meses, salí a la cancha en Eliminatorias.

HICE UN CLIC en mi cabeza en un 3-3 entre San Martín de Burzaco y Brown de Adrogué. Fue un clásico de ida y vuelta, con varios expulsados, y se jugó con un alambrado roto. Me di cuenta de que estaba para dar el salto, que era un árbitro potencialmente creíble.

CUANDO ARRANCAS en el fútbol mayor de nuestro país, aprendes a dirigir nuevamente. Me emocioné en mi debut, Gimnasia de Jujuy 0-Newell's 1. Viajaron mi mejor amigo, el Gato Rama, y mi hermano Eduardo. Pisé el campo y pasé de la felicidad a la angustia. Es que mi viejo nunca me vio como árbitro, ni siquiera se enteró. Hoy siento la misma atracción y responsabilidad: jamás hay que subestimar un cotejo.

EL DIA DEL PARTIDO tengo ciertas cábalas que ya son costumbres. Duermo hasta tarde y trato de ir a misa, dependiendo del horario del juego. Me considero creyente. Fue fuerte perder a mi viejo. Ir a misa y al cementerio lo tomé como un acercamiento a Dios y a mi viejo.

APRENDI A DARLES ORDENES a tipos que admiro cuando me pongo a hablar de fútbol. Entonces, me desprejuicié. Mi objetivo es dirigir bajo las 17 reglas y llevar el juego por carriles normales sin ser autoritario.

DIRIJO IGUAL EN PRIMERA que cuando lo hacía en Inferiores. La pelota tiene que rodar y uno debe poner los límites justos y necesarios. No me molesta que digan que mi modo no coincide con el que pide la FIFA. No voy a cambiar. Si lo hago, renunciaría a lo que soy y sumaría más tropiezos que alegrías. Me tienen que aceptar así.

CON EL TIEMPO ajusté cuestiones técnicas. El aspecto disciplinario me costaba. Llevaba el desarrollo del encuentro hablando y obviaba inconscientemente dos o tres tarjetas, que hoy no las dejo pasar. La experiencia me enseñó a no dirigir recién llegado de un viaje largo, porque el cansancio aumenta el margen de error. Mejoré en la forma de proceder, en mi entrenamiento y en aceptar la crítica apoyándome en grandes colegas. Siempre fui auténtico, sin vestirme de personaje.

CAMBIO DE HABITO. Desde hace dos años vivo en Salsipuedes, Córdoba. Mejoré mi calidad de vida: sierras, aire puro, tranquilidad. Sólo miro mi partido. Me entreno igual que en Buenos Aires, pero con otra paz. Después, le mando a la FIFA la información que necesita de mi seguimiento, estudio inglés y estoy cerca de mis afectos: mi vieja –Teresa Rosa–, mis hermanos, suegros y amigos.

LA PROFESION ES INGRATA. Los jugadores tienden a tirarnos la responsabilidad cuando el resultado no se les da, y la gente vuelca frustraciones en nuestra figura. Es un mecanismo de culpa y de defensa. Nosotros trabajamos para bajar o eliminar el error. Nuestra obligación es acertar. No podes desconcentrarte aunque el partido sea aburrido, porque puede surgir una equivocación. Uno se recibe de árbitro cuando se retira.

MI FRUSTRACION DEPORTIVA fue el Mundial sub. 20 de Canadá 2007 que nunca dirigí. Estuve ahí, pero no me vestí de árbitro porque el asistente Walter Velaz no superó la prueba física. No alcancé a llorar, aunque le pegué unas piñas a la pared del baño del hotel. Falló el equipo.

CUANTO MAS ANALIZAS dentro del campo la causa de una acción, más te perjudicas. No tenes tiempo para pensar. Reaccionas a través del impulso de lo que ves y crees.

EL TORNEO MAS IMPORTANTE que dirigí es el argentino, porque es un fútbol difícil. Por eso nuestro arbitraje es respetado en el exterior.



Lionel Messi un grande


David Beckham, además de reconocer que le gusta pasar la aspiradora en su casa, también habla sobre fútbol. Su costado mediático a veces deja salir al jugador. Y, después de las críticas de los hinchas de Los Ángeles Galaxy por su escapada al Milán, ahora tiene la chance de reivindicarse: su equipo enfrenta al Barcelona en un amistoso que va a convocar más de 80.000 personas en el Rose Bowl de Pasadena (a las 3 de la mañana de nuestro país por DirecTV).

Beckham es el crédito local. Pero muchos pagaron su entrada para ver en acción a Lionel Messi. El cartel de mejor jugador del mundo vende tickets más que el glamour... Y el inglés, por su pasado en el Real Madrid, lo espera como un partido especial. "Es un honor jugar contra este club y contra estos jugadores. Lionel Messi es uno de los más grandes. El más grande. Siempre representa un desafío jugar contra él", dijo David.

Todavía sin el sueco Zlatán Ibrahimovic, que se recupera de una operación en la mano izquierda, el Barsa comienza su gira estadounidense ante un equipo de categoría inferior pese a la presencia de Beckham (encima arrastra una molestia en la espalda) y de Landon Donovan (figura estadounidense). Messi llama la atención. Por algo hubo 4.500 personas en el último entrenamiento...

Publicado por Raquel Luisa Teppich

Mar del Plata, Argentina

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