sábado, 1 de agosto de 2009

EL DRAGÓN DE KOMODO por Luiz Carlos Silva Pereira



Él es, sin lugar a dudas, el mayor lagarto vivo de la tierra, que ha sido blanco de muchos estudios científicos sobre la naturaleza animal.

Se puede decir, comprobadamente, que su habitat sólo está en Indonesia, en las islas de Komodo, Rinca, Gita, Motang y Flores.

Nos espanta su longitud de tres metros, y un peso que oscila entre los 80 y los 140 kilos.

Lo que ha intrigado siempre a los científicos era de qué modo capturaban a sus presas, pues la fragilidad y la falta de peso de su cráneo parecían hacer imposible que sus mandíbulas pudieran desgarrar o inmovilizar a sus víctimas. Sin embargo, una vez elegido el objetivo, un gran cóctel de bacterias presente en su boca se encarga de infectar las heridas resultantes de su mordedura. Luego, sólo le basta seguir a su presa hasta que los agentes patógenos se encargan de ella, causándole una infección generalizada. Entonces, recién allí mata al animal.

Los científicos realizaron nuevas investigaciones que fueron publicadas en la revista”Proceedings of The National Science”, y encontraron un complejo sistema de glándulas venenosas en el cráneo del dragón de Komodo. Bryan G. Fay, de la Universidad de Melbourne, Australia, el principal investigador, afirmó: “Nuestras pesquisas señalan la presencia de un sofisticado aparato de matar, compuesto por un gran arsenal”.

El veneno de esta especie, que habita las mencionadas islas de Indonésia, causa una gran pérdida de sangre provocada por un agente anticoagulante que posee, provocando un shock en la presa, exterminándola.

Los investigadores utilizaron un aparato de resonancia magnética para identificar las complejas glándulas de veneno del dragón de Komodo. Hecho eso, las extrajeron de un ejemplar enfermo, mediante cirugía, para evaluar la composición del veneno.

Fue encontrado un compuesto similar al de muchas serpientes. Después, los científicos analizaron los fósiles de un dragón extinto, conocido como Megalania, justo para determinar si también poseía este tipo de glándulas venenosas. Los resultados probaron que este lagarto de más de siete metros de longitud fue uno de los seres más venenosos más grandes de la Historia de la Vida.

Por fin, cabe decir que ellos son capaces de reproducirse por partenogénesis, mediante la cual los huevos fértiles quedan expuestos para ser fertilizados por los machos.


Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil
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