Mostrando entradas con la etiqueta adrian di stefano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adrian di stefano. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de noviembre de 2009

Despedida de FAUSTO en el COLONIAL



El próximo sábado 14 de noviembre a las 22:15 hs. se llevarán a cabo en el TEATRO COLONIAL, Avda. Paseo Colón 413 (Esq. Belgrano) de esta Capital, una función especial de despedida de la obra “FAUSTO” de Johann W. Goethe, con Adaptación y Dirección General de Adrián Di Stefano, antes de su nueva gira por Catalunya, España, con Auspicio de la Dirección General de Asuntos Cultural de la Cancillería Argentina.-

La citada versión escénica, también ha sido seleccionada en representación de la República Argentina, para la XV Muestra de Teatro Internacional de Punta del Este, Uruguay, a llevarse a cabo en el mes de febrero del 2010.-

Participan: Gabriela Pérez en el rol de Margarita, Nicolás Heredia en Mefistófeles y el citado Director en el rol de Fausto, con Vestuario de Manoli Ozores Muñoz, Escenografía de Javier Naleiro y Asistencia General de Valeria Saavedra.-


SINOPSIS:

En lugar y época indeterminada, dos hombres y una mujer asumen las distintas criaturas que viven en un ámbito plagado de laberintos que conducen al tablado de la vida.

En la piel de Fausto, Mefistófeles y Margarita, viven los distintos personajes que intervienen en la historia, en una simbiosis de afinidad espiritual, sucediéndose los hechos fundamentales de la primera parte de la obra de Goethe, y el epílogo de la segunda parte, a modo de lacerante reflexión.

Fausto, héroe casi brujo por la amplitud de sus conocimientos, según los estándares de la época en que fue escrita, y como una derivación casi esperable de esa condición sabio / brujo, entra en contacto con El Diablo, como parte de una estrategia de éste, que desafía a Dios, en lograr perder su alma , a cambio de perdida juventud.

En esta lucha del Bien y el Mal, como premio o castigo ineludible tras la muerte, la gracia y el amor divino, simbolizados en Margarita, rescatan el alma de Fausto, perdiendo finalmente Mefistófeles su apuesta.


TEATRO COLONIAL
Avda. Paseo Colón 413 (Esq. Belgrano) - Buenos Aires, Argentina
TE: 4342-7958/1362
www.colonialteatro.com.ar
.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR X: (¡Poder volver hace feliz mi partida!) por Adrián Di stefano



Ayer estuve cenando con mis amigos egresados del Colegio Mariano Acosta. En unos días lo haré con mis amigos del Club G.E.V.P. A unos y otros los conozco desde hace más de 40 años.

¿Por qué comienzo esta reflexión contando esto? Porque en menos de un mes viajo a Barcelona, España, invitado por distintas agrupaciones que trabajan en actividades culturales y comunitarias, a llevar mi arte y compartir mi experiencia de veinticinco años en apoyo a la Educación a través del teatro.

¿Y qué tiene de llamativo?

Que voy a estar más de un mes alejado de mi familia, de mis amigos, de mi Patria.

Viajé y espero poder seguir haciéndolo porque me apasiona viajar. ¡Pero sabiendo que voy a volver!

En Romeo y Julieta, el desdichado joven dice: “El exilio es otra forma de la muerte”. Muchos europeos en la historia reciente lo sufrieron. Muchos compatriotas también. Y una vez más la proximidad de una partida me potencia un sentimiento.

Alguna vez titulé un escrito diciendo que me sentía “orgulloso de ser argentino”. ¡Cómo no expresarlo nuevamente! Porque formo parte de una comunidad imperfecta, inmadura, llena de defectos, contradicciones, sinsabores y todo lo que se pueda agregar. ¡Pero soy Argentino!

Y si hay un paraíso, este es el mío. El lugar de mis afectos, de mi familia, de mis amigos. Las autoridades inmigratorias, celosas de mis intenciones, me van a solicitar una carta de invitación y un compromiso de salida, preocupados tal vez porque que me quiera quedar.

Ésta es mi Carta de Presentación. Me emociona poder conocer mi Madre Patria. Porque de su sangre (aunque la mía italiana) se forjó mucho de la grandeza de mi nación. Sumado a la esencia y la raíz de esta tierra. Pero una Patria es su suelo, su gente, su genuino sentimiento de amor inalterable e insustituible y este me nace compartirlo y expresarlo con la humildad de una simple y sola voz.

De lejos se aprecia más y se valora. La ausencia nos provoca la nostalgia de lo más querido. Yo aún no me fui y ya estoy extrañando. Aún no volví y ya disfruto del reencuentro. Mis padres, desde lejos, me señalan el camino.

Mi familia y mis amigos y mi patria, son las marcas que en mi alma me acompañan donde vaya y me señalan el sendero del regreso. Y como estrellas me guían para poder despertar de este sueño que mientras dure será la más hermosa realidad que Dios me pudo haber permitido y regalado. Y yo sólo y simplemente soy un humano profundamente agradecido.

Publicado por Adrián Di Stefano
Buenos Aires, Argentina
.

lunes, 12 de octubre de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR IX: “Miserable condición la nuestra”



En mi anterior reflexión hablaba de las empresas privatizadas y la preocupación de la gente. En parte me equivoqué y siempre es bueno reconocer un error a tiempo. En una sociedad agobiada por la inseguridad, las libertades desmedidas y descontroladas, las deficiencias en la educación y el negocio de la salud, también hay malestar, fastidio e impotencia por el mal manejo que uno sospecha intencionado en el control de los servicios. Y de las entidades financieras y de todo lo que pueda significar un perjuicio económico y moral del desprotegido ciudadano.

Hoy a las 4,30 hs. de la madrugada, me despierta el celular. Era el aviso de una promoción para que pague un valor y pueda consumir el doble. Qué alegría me provocó! Hace 9 años inicié un juicio a una telefónica por la costumbre de facturarme en forma repetida y pegada a un mismo número e inexistentes llamadas, como por ejemplo a Afganistán. Por supuesto, el Ente que lo regula jamás me dio la razón. La justicia hasta ahora tampoco.

El gas y la luz no va a ser más subsidiado pero no quitan el castigo por usar de más cuando sí quitaron el premio por usar de menos.

Los Bancos cobran cualquier cosa con la excusa encubierta de lo más imaginativa y grandes tiendas hasta te prestan dinero, pero no se te ocurra calcular a qué interés, ni cuánto de punitorio si te retrasas por día. Tal vez tanto, como días hay en el año.

Y así puedo seguir enumerando. Demasiado para una sola reflexión. Cansados, te ganan por cansancio. Cómo hacer para estar atento? Hay solución?

Sí: hacer Teatro! Vivís en el limbo por un rato y te alegra la vida. Y se la alegra a los demás. Después volvés a la realidad, pero quién te quita lo bailado!

Hamlet diría: “qué hacer pués, qué recursos nos quedan! Oh, miserable condición la nuestra!” Hablado en plural lo que es singular. Cómo singular es nuestra vida!

Publicado por Adrián Di Stefano
Buenos Aires, Argentina
.

viernes, 2 de octubre de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR VIII: (Algo huele mal en…) por Adrián Di Stefano


Es realmente notable como capta esta gente la preocupación del pueblo. La sociedad toda pedía a gritos la modificación de la ley de medios. No podía pasar un día más sin que resolviera ese problema fundamental. O que mi hijo pueda fumar un porro. O la re estatización de lo que se había privatizado o que nos podamos distraer con futbol por TV a cada hora y si pagar.

Qué suerte y qué alegría que no tenemos problemas de salud, de educación o de inseguridad! Qué buena noticia que no haya desnutrición, que la fiebre o el dengue no mate más a nadie…

Qué desagradable impotencia!

Si yo pagaba un alquiler, hace tres años, mil quinientos pesos y ahora pago tres mil quinientos ¿qué incremento tuvo? La elemental matemática me dice: el 133%, con algo más. ¿Cuánto fue la inflación oficial de estos tres años? El 30%. Un poco más o un poco menos. Algo no esta bien. ¿Cuánto pagaba la luz, el gas, subsidiado o castigado? ¿Cuánto pagaba la nafta, la leche o el pan...?

Pero, ¿qué nos pasa? Yo puedo mentir sobre un escenario. Me preparé como actor para eso. Pero es para hacer creíble una fantasía. Esto no es ficción. Me pasa todos los días en la vida real.

¿Hasta cuando va a ser creíble una mentira y desconfiada la verdad? Una vez más el Teatro, ese espejo de la realidad, nos titula el fiel reflejo de la perversidad. Y así “La Verdad sospechosa” nos lleva a pensar que pesas “Los Intereses Creados” de la cual somos meros espectadores en el que no podremos intervenir sino riéndonos como imbéciles de nuestras propias debilidades y defectos y sin poder ver ninguna de nuestras virtudes, hasta hacernos creer que no las tenemos.

Ahora bien ¿por qué sigue en cartel esta obra tan mal interpretada, de argumento inconsistente y puesta en escena decadente y llenamos la Sala para alimentar el ego y el bolsillo de quien no se lo merece? ¿Podemos elegir otra propuesta? Sólo si abrimos los ojos para ver. Si aprendemos a mirar y escuchar lo que debemos y no lo que nos dicen. ¡Esa es la libertad! La que tendremos que aplicar. ¿O no la queremos disfrutar?...

Ref: “Los intereses creados” (Obra teatral de Jacinto Benavente) // “La verdad sospechosa” (Obra teatral de Juan Ruiz de Alarcón).

Publicado por Adrián Di Stefano
Buenos Aires, Argentina
.

lunes, 21 de septiembre de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR VII – ¿La Imagen? por Adrián Di Stefano


Como ayer manejando, ahora estoy sentado frente al televisor. Un aparato que se sigue llamando como antes, pero que cambió, aunque igual nos permita ver imagen con sonido que nos acompaña y entretiene. Llena vacíos y nos despliega un paisaje atractivo y singular.

En seguida, me doy cuenta que mi mirada esta perdida. No estoy viendo lo que veo. Da lo mismo si mis ojos están cerrados o abiertos. Hago un esfuerzo por concentrar mi mirada y lo logro. ¿Para qué? Tómese esta frase como una exclamación, más que como una pregunta. ¿Para qué?

Ahora sí me lo pregunto y no encuentro respuesta.

No hace mucho, había pocas alternativas. Ahora se han sumado de a muchas varias decenas. Y de todos los colores y lugares. Pero tradicional y obsecuente, me detengo a observar aquellos programas de mayor audiencia y que por consiguiente marcan tendencias, modas y costumbres.

Competencias imbéciles, jurados que acreditan lo que no tienen, arquetipos impresentables, poca cultura, nula educación, falta de respeto. Todos hablan, nadie escucha. Todos quieren tener la razón. Y la gente como idiota tras un ideal de modelo inconsistente que sólo anhela trascender sin justificación.

Entonces me pregunto: ¿dónde esta aquel alegre resplandor? ¿Dónde fueron a parar la honestidad, la dignidad y el honor?

Sólo oscuridad y desazón. La risa idiota me desvela y no le encuentro un porqué por la sola distracción.

¿Hasta cuándo? ¡Y cuánto habrá que soportar cuanta mal intencionada y febril desinformación. Todo es negocio! Como lo fue la mala educación, la no salud y el descontrol.

Alguien diría: “Sabe el Rey que el pueblo sufre, y que el pobre desvanece, y que todos los días 13, se huele en Palacio azufre?”, como un mejor poeta desahuciado e impotente.

Mientras otro diría: “Porque reviento y me brota. Y entonces grito aquí mismo, que ¡no tiene Patriotismo quien no cuida al Compatriota!”

Publicado por Adrián Di Stefano
Buenos Aires, Argentina
.

lunes, 31 de agosto de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR VI: “El Poder del más grande” por Adrián Di Stefano

Voy manejando por la autopista y se me viene encima un camión con acoplado. Me pasa y tras de él viene un micro de larga distancia. Uno y otro han reemplazado al tren. Lo llamativo es que yo voy un poco por debajo de los cien kilómetros, velocidad máxima permitida por esa vía y los tamaños bólidos, de los que sólo puedo ver las luces, por la altura del espejo retrovisor; me pasan como poste. Y menos mal que alcanzo a correrme en un caso para un lado y, en el que venía detrás, para el otro. Solo faltándome decir: Ole! Porque si no me pasaban por arriba. Ya no volví a verlos. Lejos se perdían en la distancia. De haberlos podido alcanzar, les hubiera impuesto un castigo ejemplar: manejar un Fiat 600 de por vida!

Llego a un desayuno de trabajo de una marca multitransnacional, aunque de esto último quede muy poco. De allí me voy a un almuerzo político sindical, luego a una merienda oficial, para después cenar en una reunión dirigencial a la que asisten todos los que de la comunidad merezcan estar. No falta nadie. Les miro a la cara a todos y vaya que rebozan de salud. Se los ve muy bien alimentados, educados, limpios y seguros. Y en verdad que da gusto hablar con ellos. La fiesta es total.

En cada evento, se me ocurre ir por la puerta de atrás. Me sorprende ver una maraña de ejemplares humanos, alguien diría de resaca y despreciables. Me pregunto qué estarán esperando. Y de pronto se me ocurre el motivo. Y vuelvo rápido para ver las mesas de los invitados. ¡Madre mía! ¡Cuánta abundancia! ¿Esto iban a consumir en un día? ¡Claro! Será mucho lo que sobre y aquellos de la puerta trasera estarán esperando las sobras y descargas que les corresponderá.

Pero antes de salir, veo que una “masita” muy osada no tuvo mejor idea que manchar la recién comprada alfombra por demás mullida. ¡Qué contrariedad! Menos mal que el presupuesto aprobado y permitido contempla mensualmente esta contingencia, porque entonces se podrá cambiar la totalidad del alfombrado de todos los lugares se hayan o no manchado.

Ironías aparte: ¡qué perversa actitud! ¡Qué maldad desenfrenada! ¡Cuánta hipocresía! ¡Cuánta prepotencia, soberbia y altanería! ¡Qué educación para hablar y qué despreciable y rechazable modo de actuar! ¡Qué inequidad! El más grande y poderoso se fagocita al pequeño y débil. El atorrante al tímido, el audaz e inescrupuloso al prudente, el delincuente al inocente.

Y así la sociedad se va “tragando”, cual “La Nona”, a sus criaturas; así el acaudalado va “comprando”, como en “El centroforward murió al amanecer”, a sus destacadas figuras; y así al exterior se van tentados, como en “Made in Lanús”, los que pueden emigrar sin despedida, aunque alguien grite que se quiere quedar. Tres espejos de una realidad bien argentina. Y un lazo que iguala y une, cual “El Puente”, las enormes diferencias del mundo de la pobreza y la riqueza, en el desenlace de la vida.

¡Vaya que el Teatro hace que la vida sea divertida y atractiva! ¿De qué se queja el que no tiene? Si puede soñar lo que pretende. ¿Por qué protesta aquel que tiene? Porque pareciera no ser feliz con lo que tiene. No le alcanza, quiere más. Desenfrenada ilusión de poder y locura que no le permite soñar con lo que tiene.

--------------
Citas: “La Nona” obra teatral de Roberto Cossa
“El centroforward murió al amanecer” de Agustín Cuzzani
“Made in Lanus” de Nelly Fernández Tiscornia
“El Puente” de Carlos Gorostiza

.
Publicado por Adrián Di Stefano
Buenos Aires, Argentina
.

jueves, 6 de agosto de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR V: “A un Inmigrante!” por Adrián Di Stefano

Y era entonces un chaval de doce años, que de pronto ve partir un sueño. Se despierta una mañana en otro cielo y ya nunca su jardín lo podrá ver. Otros mares y otros soles y un sin fin de melodías muy extrañas, van forjando una fugaz melancolía como brote de semilla alimentada por una lluvia de mirada al horizonte de un recuerdo que jamás volverá a ser.

Fue creciendo en su lejana tierra santa sin perder las esperanzas de un reencuentro que ya próximo a partir, pudiera al mar volver. Lluvia de cristal límpida y clara como gotas de sudor de fértil raza. Sacrificio de labor ya sin descanso para ver crecer las ilusiones de nostálgica añoranza.

Pero fue de pronto que en un cruce de miradas muy serenas, aunque llenas de rocío en la mañana, descubrió que la sangre cual torrente de chorro embravecido, salpicó como néctar de una flor enamorada, para un sol del más ferviente sentimiento que pudiera albergar en cuerpo y alma. Y así el amor les descubrió del árbol ramas como fruto de raíz echada en anclas.

El horizonte; aquella línea delgada y mansa que separa del cielo, el agua clara; ya no volvió a ser de noche oscura, sino por siempre una extensión en la distancia de una tierra por doquier muy abrazada. Latido de cosecha y pura sabia, y un nacer a campo abierto como pétalo de rosa de un alegre recordar de un tiempo ido, que por siempre lo verá soñando en ansias.

Hasta al fin cerrar su ciclo abriendo cielos, por recuerdos de su paso por la vida, con pasión y bienaventuranza.

publicado por © ADRIAN DI STEFANO
Buenos Aires, Argentina
.

sábado, 1 de agosto de 2009

Reflexiones de un actor IV: “¡EL PARAÍSO!” por Adrián Di Stefano



El Paraíso! El lugar de la felicidad en vida que uno quisiera eterno.

Pero nada lo es. Ni la más ampulosa de las promesas, ni la firma de un contrato ni la fortaleza del más potente sentimiento. Entonces el presente se transforma en pasado en un instante y el futuro ya deja de serlo; y los sueños y esperanzas se cumplen sólo en el tránsito que lo pudo concebir, trastocando todo en recuerdo en un abrir y cerrar de ojos.

Todo tiempo pasado lo fue y lo sigue siendo. Todo presente por venir se anhela. Toda ilusión del porvenir se espera. Pero el tiempo inexorable llega sin medir las consecuencias del andar errante; sin la brújula del norte ni el horizonte lejano e inquietante. Sólo es zozobra y despropósito; sólo es angustia y descontrol. Vuelo sin rumbo y viento en contra. Volver los pasos sin saber por qué. Así, el apuro nos limita y cansa. No nos permite ver un más allá. Y entonces gana la impresión doliente que sufre de un herir profundo, sin descubrir ni el antes ni el después…

Pero de pronto me di cuenta que todo esto era un sueño. Me desperté de golpe y me tranquilicé. Traté de recobrar las fuerzas y ordenar las ideas. Mi cuerpo y mente no habían descansado bien. Una paz interior me fue alegrando. La noche oscura había vuelto a aclarar. Una luz brillante me alumbraba. Un viento suave de un rincón del alma nacía, sin ni pensar en aquel anochecer. Las campanadas que anunciaban donde se iba a marchar lo que ya no es. Llanto del mar, canto profundo, de quien pudiendo andar pudo volver. Ecos vibrantes de armonioso florecer.

Me preparé para recibir lo mejor del nuevo día. Mi espíritu se abría a percibir y disfrutar un nuevo sol. Mi cuerpo ayer herido, sanaba sus dolores y mi mente se adentraba en mi ser. Se habían desterrado la maldad, el horror y la tristeza. Todo era alegría, todo era bondad y amor. Y así fue por largo tiempo. Pero volvió a oscurecer. Temí del sueño, no quise adormecer. Pretendí quedarme despierto. No fue posible. Sin yo notarlo, en otro sueño había caído; aún más que ayer. Y así se fue llenando el calendario como las hojas de un otoño atardecer.

Hasta que un día, tan de pronto e inesperado, de un sueño a otro sin despertar me fui tras otro amanecer. Y aquí la algarabía de almas escondidas, que me estaban esperando, y a quienes pude ver, ya pude agradecer.

La luz gloriosa me había iluminado para encontrar la paz, la claridad y felicidad de la verdad eterna, que en otro ser, iba a nacer.

Publicado por Adrián Di Stefano
© Buenos Aires, Argentina
.

sábado, 25 de julio de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR III: "GRACIAS A LA VIDA" por Adrián Di Stefano


Mis dos primeras reflexiones fueron un canto de protesta. Hoy quiero buscarle el lado positivo y encontrar un camino. Una semana después sigo pensando y renuevo el escrito.

Primer análisis: tengo tiempo y el tiempo no me desespera.

Segunda inquietud: me tuve que esforzar para llegar al límite de mi razonamiento.

Tercera y esta vez alegría: puedo escribir, tengo memoria, recuerdos de añoranzas, sangre en las venas. Claridad en mi mirada, energía, voluntad y ganas de vida. Y un sinfín de sensaciones escondidas.

Se puede pedir más? Claro que sí! Y a pedir voy a quien me dio la vida: Quiero tener salud, mi familia unida. Quiero vivir en paz sin alimentar mi herida. Quiero poder soñar, para evitar la huida. Quiero saber que voy con la verdad bien entendida.

Después de un tiempo, aquí retomé el escrito. Habían pasado días, meses, años. Todo era igual! Pasaje despoblado de esperanzas, hombres y mujeres sin rumbo, con la mirada perdida. Solo un matiz había cambiado. Cuando antes había indiferencia, ahora era inquietud y desconfianza. La palabra era un escrito, la caricia un tesoro olvidado y por allá perdido.

Qué había pasado en ese entonces? Nadie me supo responder. Sólo un absurdo redoblar de carcajadas sin sentido para ocultar un llanto en soledad desgarrado e impotente de no poder compartir lo inexplicable y mal habido.

Llegué al final del día, agotado y sin aliento. Me había despertado pensando que podía y cerrado el ciclo con cansancio físico y un extenuado espíritu que pugnaba por volar en libertad en busca del paraíso prometido y merecido. Y de pronto, encontré la luz. Se iluminó mi mirar y grité de satisfacción y algarabía. Sin darme cuenta en el paraíso estaba.

No había otro en vida. Y era mi lugar. El de mis sueños, alguien diría. El que me vio nacer y un día me despediría. El del trayecto pendular de la tristeza y la sabiduría. El del ver parir y llorar la partida. Nada más y mucho más. Y allí quería y quiero estar.

Aquí poder alzar mi voz sin postergar, luchar por aprender, para poder lograr lo que el saber me da. Mercedes, la Sosa diría: “Gracias a la Vida!”.

Publicado por Adrián Di Stefano
©Buenos Aires, Argentina
.

miércoles, 15 de julio de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR II (LA MATAHOMOIDIÓTICA) por Adrián Di Stefano

("La muerte en Lovaina", pintura s/madera S.XVI)

Cuando se haya terminado la difusión de la pesadilla de la Gripe "A", la misma no se habrá acabado. Seguirá entre nosotros carcomiendo las estructuras básicas de nuestra comunidad llevándose anticipadamente algunas criaturas indefensas que ya no serán objeto de estadísticas sino meros números aislados que se sumarán a los muchos otros que también sin justificación anunciada interrumpan su paso por la vida sin la notoriedad que de pronto concita algún interés comercial de quien lo estimula.
Y así la famosa gripe de hoy como lo fue el dengue de ayer, o los accidentes de tránsito, o la gripe de algún otro animal afortunado con la fama, o lo que fuere, quedará en el recuerdo nefasto de quienes sufrieron alguna pérdida humana o lejos en los considerandos, económicas o laborales, como un arrebato más, injustificado e innecesario, que se habría podido evitar, del cual nadie saldrá siendo responsable y que por supuesto, se sabe, se repetirá.
Y entonces surge la inevitable reflexión: se podrá esto anticipar? Se podrá estar preparado para no sufrirlo nunca más? Decididamente, no! La pérfida imaginación de los poderosos de turno todo lo pueden. Su estudio de mercado es tan perfecto que nos obliga a reconocer que una nueva ciencia se metió entre nosotros como la peor de las plagas y es casi tan exacta como las mejores. Y a cuyo nombre nos deberemos acostumbrar: "MATAHOMOIDIÓTICA".
Como se ve, usa casi todas las sílabas de las Matemáticas, pero tiene su raiz vaya a saber si en el griego o el latín: "Mata hombres idiotas".
Y en ese género entramos todos. No distingue sexo ni nacionalidad. Somos miles de millones sin discriminación de ningún tipo. Casi como los ideales integrantes de una sociedad que solo limita su acceso a quienes la provocan. Ellos, los "poderosos de turno", no entran. Son parte de una casta superior que tiene reservado inclusive su sitio en el cielo como propio. Al menos eso creen! Será así? Edipo Rey, diría: "Que nadie llame dichoso a quien todavía tiene que morir, sin saber si ha vivido algo tan doloroso y tan espantoso, como lo que acabais de ver".
Publicado por Adrián Di Stefano
© Buenos Aires, Argentina
.

viernes, 3 de julio de 2009

REFLEXIONES DE UN ACTOR por Adrián Di Stefano

La palabra "creo" acepta tres posibilidades. Es una de las pocas que permite más de dos. Se puede cree, dudar o no creer.

En el libro sagrado "La Biblia" se desarrollan a pleno. Pudo haber existido, existió o no. Y de algunos pasajes podemos creer, dudar o no creerlos. Pero de una u otra manera, ya sea por su realidad o su metafórica fantasía, nos reflejan una verdad.

En la Argentina de hoy, convivimos con estos episodios: "¿Estaremos viviendo hoy otra Sodoma y Gomorra? ¿Nos tentamos en el paraíso? ¿Se salvará alguno en el Arca de Noé? ¿Se habrán peleado Cain y Abel? ¿Deberemos irnos en busca de un lugar como Moisés?" ¡Y mucho más!

Hasta ahora, nos divertimos de nuestros pecados. ¡Hoy ya no! Nos aprovechamos de nuestra picardía. ¡Hoy ya no! Nos burlamos de aquellos lentos y tontos. Hoy llegamos antes. Y en la antesala de nuestro destino, ya no podemos desandar el camino. Y somos responsables, cómplices o víctimas de nosotros mismos. Si hay un culpable o inocente esta en el espejo. No hay otra opciòn. Como tampoco la hay en nuestra sociedad corrupta o imbécil. Y una vez más la palabra "creo" lo sintetiza. Yo creo que es así, otro puede no creelo y otro dudar. Pero para todos: ¡Parece que es así! O no parece? Hamlet diría: "¡Será o no será! ¡Ahí esta el problema!" ¿Tendrá solución?

Publicado por © Adrián Di Stefano
Buenos Aires, Argentina