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lunes, 30 de enero de 2012

"1984", un libro que siempre tendrá vigencia


Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre

"1984" es una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y 1948 y publicada el 8 de junio de 1949. La novela introdujo los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del Pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el siguiente principio: Lo que no está en la lengua, no puede ser pensado.
Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana. El término orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. La novela fue un éxito en términos de ventas y se ha convertido en uno de los más influyentes libros del siglo XX.
Se la considera como una de las obras cumbre de la trilogía de las distopías de principios del siglo XX (también clasificadas como ciencia ficción distópica), junto a la novela de 1932 "Un mundo feliz" de Aldous Huxley y "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury. Algunos consideran a esta novela un plagio de la obra "Nosotros" escrita por Yevgeni Zamiatin en 1921. Por su parte Orwell reconoció la influencia de la misma en su novela.

Historia de la novela
La novela fue escrita por George Orwell bajo el título de trabajo de "El último hombre en Europa". No obstante, los editores tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, en donde fue lanzado el libro de forma simultánea, cambiaron el nombre a "Mil novecientos ochenta y cuatro" por motivos comerciales. En ese año transcurre la acción narrada en el libro. Publicado inicialmente el 8 de junio de 1949, el grueso de la novela fue escrito por Orwell en la isla de Jura en Escocia en 1948, aunque el autor había estado escribiendo pequeñas partes desde 1945.

Sociedad descrita en la novela
La sociedad localizada en una futura Inglaterra se encuentra divida en dos grupos, que son los únicos visibles. Los miembros del Partido Único -el Ingsoc- que viven obnubilados por una completa y atroz represión, y por otro lado una masa de gente extremadamente pobre que vive atemorizada y aislada de la política.
La novela es una descripción analítica de los régimenes totalitarios con un final desolador. El personaje principal es Winston Smith, que trabaja en el Ministerio de la Verdad (uno de los cuatro ministerios que hay). Su cometido es reescribir la historia.
Los ministerios son los siguientes:
El Ministerio del Amor (en neolengua Minimor) se ocupa de administrar los castigos y la tortura.
El Ministerio de la Paz (Minipax) se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente. Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo. (Hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera, como señala la psicología social).
El Ministerio de la Abundancia (Minindancia) encargado de los asuntos relacionados con la economía y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento.
El Ministerio de la Verdad (Miniver) se dedica a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo fotografías, libros y periódicos), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado.
El mundo según la novela 1984.Winston Smith vive en el Londres de un virtual 1984, en un mundo dividido en tres superpotencias:
Oceanía, donde impera el Ingsoc, acrónimo inglés para "socialismo inglés". Oceanía comprende el Reino Unido, Irlanda , toda América, Australia, Nueva Zelanda y el Sur de África.
Eurasia, donde impera el neobolchevismo. Eurasia comprende la Unión Soviética (incluida la parte asiática) y Europa (excepto el Reino Unido e Irlanda).
Estasia (Asia Oriental), donde impera la "Adoración de la Muerte" o "Desaparición del Yo" . Estasia comprende China, Japón y Corea.
Además, hay diversas zonas del mundo que están siendo disputadas entre las diversas superpotencias.
El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, al punto que inclusive en las calles y casas hay dispositivos de vigilancia para conocer todos los actos de cada individuo. Irónicamente, Orwell insinúa la posibilidad de que el Gran Hermano ni siquiera sea una persona real, sino un mero icono propagandístico.
El Partido es la organización al que han de pertenecer todas las personas. Sólo están exentos de esta afiliación los "proles", trabajadores que constituyen la inmensa mayoría de la población, mantenidos en la pobreza pero entretenidos de diversas formas por el Partido para preservarlos contentos con su situación, prácticamente sólo saben obedecer órdenes y sus mentes aceptan sin queja cualquier mandato aunque vaya en contra de sus mismos intereses; se les conceden los mismos derechos que a los animales y de hecho, la Policía del pensamiento apenas los vigila: "a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno". Ni siquiera la familia está por encima de su presencia, es común la denuncia por parte de hijos pequeños a sus propios padres por traicionar al Partido.
Los lemas del Partido, de cuya inversión de significado habla O'Brien, son:
Paz es Guerra: Cuyo significado invertido sería guerra es paz, ya que la guerra produce el miedo en los ciudadanos haciendo mucho más difícil que se rebelen por temor a la invasión del país enemigo.
Libertad es Esclavitud: Invertido sería esclavitud es libertad, pues el esclavo se siente libre al no conocer otra cosa.
Ignorancia es Fuerza: Cuya inversión daría como resultado fuerza es ignorancia, debido a que la ignorancia de los "proles" también evita su rebelión contra el partido.

Argumento
Tras años trabajando para el Ministerio de la Verdad, Winston Smith se va volviendo consciente de que los retoques de la historia en los que consiste su trabajo son sólo una parte de la gran farsa en la que se basa su gobierno, y descubre la falsedad intencionada de todas las informaciones procedentes del Partido Único. En su ansia de evadir la omnipresente vigilancia del Gran Hermano (que llega inclusive a todas las casas) encuentra el amor de una joven rebelde llamada Julia, también desengañada del sistema político; ambos encarnan así una resistencia de dos contra una sociedad que se vigila a sí misma.
Juntos Winston y Julia creen afiliarse a la Hermandad, un supuesto grupo de resistencia dirigido por Emmanuel Goldstein —un personaje casi tan ubicuo y omnipresente como el propio Gran Hermano, el Enemigo del Pueblo y escritor de El Libro, el cual Winston lee hasta llegar a comprender los mecanismos del doblepensar, herramienta base de dominación del Partido—, y que es en realidad uno más de los instrumentos de control del Partido.
A través de una historia intrincada, con temas como el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología y la inventiva encaminados al control físico y mental de todos los individuos, la educación totalitaria de la juventud, etcétera, Orwell relata la historia trágica y aparentemente emancipadora de Winston Smith y Julia, quienes tratan de escapar de un sistema donde la intimidad y el libre pensamiento están prohibidos.
Al descubrir que los presuntos "miembros de la resistencia" formaban parte también del mecanismo represor, los protagonistas son encerrados por la Policía del pensamiento y sometidos a tortura en el Ministerio del Amor. Winston es obligado a reconocer que un enunciado evidentemente falso como 2+2=5 es en realidad verdadero. Su fortaleza sorprende a los torturadores en la Habitación 101, pero todo no es más que parte de una alienada pesadilla. Winston acaba, tras largos e inhumanos meses, aceptando interiormente que la verdad es lo que el partido dice y no lo que su intelecto deduzca, o ni siquiera lo que sus sentidos perciban. Al final Winston reencuentra a Julia, que ha sido también torturada, pero ambos son incapaces de mantener en sus mentes alguna sensación de cercanía y se separan como dos extraños; se indica entonces que la finalidad del Partido Único se había cumplido pues de hecho el amor entre Winston y Julia ha desaparecido, reemplazado por el amor hacia el Gran Hermano, único sentimiento afectuoso tolerado por el régimen. No obstante, lo único que Winston sabía era que desaparecería, de la noche a la mañana, sin dejar ni una huella o algún conocido, incluso alguna evidencia de haber existido. Sabía también como sería su muerte, siendo lo único que tuvo certeza en toda la historia.

Adaptaciones
Nigel Kneale realizó una adaptación para la BBCorporation que se emitió en 1954. Cuenta en el reparto a Peter Cushing, Yvonne Mitchell y André Morell.
También se ha llevado la novela al cine con el mismo título más otras adaptaciones e inspiraciones menores.
En 1956 Michael Anderson dirigió la primera adaptación al cine, con el mismo título, con Edmond O'Brien y Jan Sterling.
En 1973 Woody Allen realizó una versión libre en clave de comedia titulada "El dormilón". Cuenta en el reparto Woody Allen, Diane Keaton, John Beck y Mary Gregory.
En 1984 Michael Radford realizó la segunda versión cinematográfica, con el mismo título, directamente basada en la novela. Cuenta en el reparto a John Hurt, Richard Burton y Suzanna Hamilton.
En 1985 Terry Gilliam realizó una segunda versión libre titulada "Brazil". Cuenta en el reparto Jonathan Pryce, Robert De Niro, Kim Greist y Michael Palin.
También ha sido adaptada como una ópera con el mismo título, compuesta por Lorin Maazel con un libreto de J.D. McClatchy y Thomas Meehan. Se estrenó en el año 2005 en la Royal Opera House.
El actor y director Tim Robbins dirigió una versión teatral que se representó en Madrid, Barcelona y Vitoria a finales de septiembre de 2009, así como en Bilbao a principios de octubre.


lunes, 5 de diciembre de 2011

ANTONIONI, LA NOCHE Y LA FRAGILIDAD AFECTIVA


Esta peli es cosa seria, la volví a ver, y no puedo dejar de exclamar lo mismo una vez más: ¡esta peli es cosa seria!

Alguna vez Bergman confesó que veía cine constantemente y que había muchos directores muy buenos, pero muy pocos tenían algo que decir y justamente uno de los que puso por ejemplo fue a Michelangelo Antonioni, como que él sí tenía algo que decir... y yo agrego: y lo decía de una forma muy especial, con una capacidad plástica fuera de lo común, de acuerdo a mi perspectiva: junto con Kurosawa fue el estético más grande del cine de todos los tiempos.

Tanto a Kurosawa , como a Antonioni, les fascinaba la pintura, y solían antes de realizar alguna escena, bosquejarla en dibujos...

Bergman y Antonioni fallecieron el mismo día, se fueron tomaditos de la mano hacia el más allá... fue tremendo para el cine... si bien ambos estaban retirados, pese a eso,todavía estaban... Recuerdo que justamente en CineSeva habíamos hecho una reseña del cine de Antonioni, poco tiempo antes de que falleciera y luego nos dedicamos a homenajear a Bergman.

Bergman, Kurosawa, Antonioni...

Próceres inmensos, genios del cine, que ya no están...

Tristeza, nostalgia, y resignación...

Lidia y Giovanni son una pareja de la alta burguesía italiana, sin hijos, lo tienen todo en el aspecto material, pero están en lucha por la insatisfacción de sus vidas tanto en lo afectivo como en lo laboral. El enemigo fundamental es la rutina, como así también el hastío, la incomunicación que lenta y progresivamente va desactivando el amor... Jeanne Moreau, excepcional, y Mastroianni, contenido, distante, seductor, en el personaje de un escritor más famoso que profundo, con cierta inclinación al best seller pero lejos de la inmortalidad; ellos son piezas fundamentales en las que se sostiene el gran director para contar su historia. También están, en participaciones especiales, la singular Mónica Vitti, musa de Antonioni, y Bernhard Wicky como el amigo moribundo que es visitado en el sanatorio.

La obra es profunda, se basa en los gestos, las palabras, las actitudes, y no todo está explicado de punta a punta, queda la participación del espectador para integrarse tanto en la discusión como en captar todo ese mundo que es detallado en forma minuciosa, al describir ambientes, personas, esquemas, argumentos, ideas...


La desencadenante de la situación, la que menos conforme está con la misma, como suele suceder en la obra de Antonioni, y también en la vida real, es la mujer, Lidia percibe que la situación está al borde del fracaso y es testigo de como se desmoronan los afectos. Giovanni, en cambio, parece como resignado, adaptado al ajuste de las situaciones; buscando en otras alternativas lo que falta, más como complemente que como reemplazo. Ahí dejo...

La parte formal, como antes marqué, es fundamental, hay una belleza muy especial en algunas escenas, que se pueden ver y admirar más de una vez, ahí la fotografía de Di Vennanzo hace prodigios.

Film muy importante, con un tema universal que va más allá del tiempo y del espacio, que nos hace reflexionar incluso sobre nuestras propias vidas: no vemos, a veces, casi siempre, en la rutina algo tan peligroso como lo que es y representa en realidad. Cuidado...El distanciamiento, la incomunicación, el rompimiento del vínculo con la pareja, puede estar a la vuelta de la esquina. Sin que nos demos cuenta, incluso creyendo que todo está bien, que solamente es una simple etapa...

Y como toda obra que se puede tomarse como modelo o parámetro, bueno, resulta de un valor inmenso.

© Angel Capparelli
Buenos Aires, Argentina
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miércoles, 23 de noviembre de 2011

En el cine las estrellas: Boris Karloff


Hoy recordamos el 124º aniversario del nacimiento de quien fuera uno de los grandes íconos del cine de terror de todos los tiempos: Boris Karloff. A partir de su protagónico en “Frankenstein” (1931), de James Whale, su nombre y su rostro quedaron plasmados en el imaginario popular como uno de los monstruos más queridos, más admirados y más inolvidables de todos los públicos.

Karloff nació en Inglaterra, en el suburbio londinense de Camberwell, el 23 de noviembre de 1887 y fue bautizado como William Henry Pratt. Su familia estaba compuesta por siete hermanos y una hermana, y sus padres fallecieron cuando aún era niño. Ya jovencito, asistió a clases en varias escuelas de arte escénico. Aunque la primera meta de Karloff era unirse al servicio diplomático (su hermano Sir John Henry Pratt, llegó a convertirse en un famoso y distinguido diplomático), en 1909, viajó a Canadá, intentando probar suerte como actor en ese país. En ese tiempo creó su nombre artístico el cual, según él, el apellido Karloff venía de sus ancestros rusos por parte de su madre y el nombre Boris fue elegido al azar. Por razones de salud, no combatió en la Primera Guerra Mundial.

Trabajó en teatro y radio hasta que finalmente, en 1919, cuando contaba con 32 años de edad, actuó en su primera película, "His Majesty, the American", muda, dirigida por Joseph Henabery, donde Karloff aparece sólo como un extra más en una historia de aventuras y su nombre no figura en los títulos. A partir de allí y hasta su gran éxito, apareció en otros 48 filmes mudos y en 15 sonoros.

Tuvo que esperar hasta 1931 para ser mundialmente conocido al personificar a la criatura de “Frankenstein, película que ha sido considerada por infinidad de críticos como uno de los mayores y más importantes clásicos de terror. La adaptación que James Whale hiciera de la novela de Mary Shelley y la estupenda actuación de Boris Karloff, han hecho de esta película una obra de arte inolvidable.

“Frankenstein” inicialmente sería dirigida por Robert Florey y protagonizada por Bela Lugosi (quien recientemente había actuado en “Drácula”) pero ambos nombres fueron cambiados a último momento. Lugosi rechazó el papel debido a que no poseía diálogos y a que estaría cubierto de maquillaje. Entonces llamaron a Karloff para el personaje del monstruo (Florey y Lugosi terminaron luego haciendo “Los crímenes de la Rue Morgue”, basado en el relato de Edgar Allan Poe).

Contando con la ayuda del importante maquillador de la Universal, Jack Pierce, la criatura de Frankenstein resultó aterrorizante y fascinó al público. Son conocidas las largas sesiones de maquillaje con vendajes, barniz y algodón a las que tuvo que someterse y el incómodo traje y los zapatos de plataforma que le causaron daños en la espalda por el resto de su vida. Fue un gran éxito de boletería, recaudando cerca de 12 millones de dólares, superando en mucho a la modesta producción de 250 mil. El actor no aparece en los créditos iniciales de la película, siendo su lugar ocupado por un signo de interrogación; solo en los créditos finales se aclara que es Karloff, a secas, quien interpreta al monstruo. Bette Davis fue considerada para interpretar a Elizabeth, pero finalmente Mae Clarke obtuvo el papel. En la película participaron también Dwight Frye, como Fritz, y Edward Van Sloan como el Dr. Waldman; ambos habían actuado con anterioridad en “Drácula”.

Y fue a partir de este trabajo que Karloff ganó la celebridad y se apoyó de ahí en más en personajes misteriosos y aterrorizantes que lo acompañaron hasta la muerte.

En los años siguientes fue muy requerido, principalmente por la Universal, y protagonizó otros clásicos como "El caserón de las sombras " (1932), donde interpretó a un mayordomo mudo y asesino que vivía en un caserón gótico, “La momia” (1933), personificando a una momia egipcia que volvía a la vida después de 3700 años, y en el mismo año actuó en "El vampiro", su primer trabajo para Inglaterra, interpretando a un profesor que muere y retorna a la vida como un zombi. En 1935 Karloff volvió a su papel del monstruo en “La novia de Frankenstein”, otro éxito que superó al original, cerrando la trilogía en 1939, con “El hijo de Frankenstein”. Nunca más habría de interpretar al personaje que lo catapultó al estrellato.

Entre el final de la década del 30 y comienzos de los ’40, realizó varias películas de la Columbia, interpretando a científicos locos en medio de sus macabras experiencias, como en "El poder invisible " (1936), donde Karloff descubre un rayo poderoso que lo transforma en un asesino, “El hombre que trocó su mente”(1936) protagonizando a un científico que busca el origen del alma y de la mente, "La hora fatídica” (1940), donde encarna a un detective chino, "The Man With Nine Lives" (1940), abordando el tema de la cura del cáncer por congelamiento, "Before I Hang" (1940), con el tema del rejuvenecimiento, "The Devil Commands" (1940), sobre la investigación de las ondas cerebrales en personas muertas, y "The Boogie Man Will Get You" (1942), donde el actor crea una máquina que fabrica superhombres. En "La casa de Frankenstein" (1944), interpretó a un sabio demente que huye de la prisión y resucita a Drácula (John Carradine), al Hombre Lobo (Lon Chaney Jr.) y a la criatura de Frankenstein (Glenn Strange). Y ya en plena década del 40 Karloff realizó una serie de filmes para la RKO asociado con el productor Val Lewton. El resultado fue una serie de pequeñas obras maestras del horror junto a Bela Lugosi, como “El ladrón de cadáveres”, (1945), "La isla de la muerte" (1945) y "Bedlam" (1946).

Los años ’50 fueron de escaso éxito para el actor, sin ninguna obra importante. Sólo hizo algunos trabajos de humor negro con los cómicos Abbott y Costello.

Luego vino su etapa con Roger Corman y la productora American International. Ambos se asociaron, en la década del 60, y rodaron juntos varias películas al lado de grandes actores como Basil Rathbone, Vincent Price, Peter Lorre y Jack Nicholson. A esta época pertenecen joyas del humor negro, como “El cuervo” (1963), "La comedia de los horrores” y también “El terror” interpretando aquí, junto a Nicholson, a un viejo barón recluido en una macabra mansión.

En 1964 fue el presentador de la película italiana "Las tres caras del miedo", dirigida por Mario Bava, que está dividida en tres episodios donde también interpretó, en uno de ellos, a un vampiro. En 1965 filmó “Muere, monstruo, muere” basada en una historia de H. P. Lovecraft. Y en 1968 protagonizó su última película: “Míralos morir”, personificando a un actor de películas de terror, dirigido por Peter Bogdanovich.

A partir de ahí, anciano ya, su estado de salud empeoró, con graves problemas respiratorios que lo llevarían a la muerte en 1969. Después de su fallecimiento, fueron estrenadas dos películas que había rodado en 1967-68: "La maldición del altar rojo”, con Christopher Lee, una historia basada en un relato de H. P. Lovecraft, y "El coleccionista de cadáveres", ambas con Karloff en silla de ruedas debido a su precario estado de salud. En 1971 fueron estrenados cuatro películas de producción mexicana, en las cuales Karloff había filmado su participación en Estados Unidos, escenas que luego fueron montadas en México. De esa serie, películas que se volvieron rarezas y de culto, se destaca "Serenata macabra” donde interpreta a un anciano millonario que convoca a sus familiares para darles a conocer su testamento.

Boris Karloff actuó en el cine a lo largo de medio siglo y trabajó con algunos de los más importantes nombres del cine norteamericano de su época, como Mervyn LeRoy, Michael Curtiz, Raoul Walsh, James Whale, Howard Hawks o John Ford, y también formando binomios con sus colegas contemporáneos, como Bela Lugosi o Lon Chaney Jr. Si bien Karloff quedo estigmatizado con su personaje en “Frankenstein”, la fuerza que su nombre adquirió fue tan grande que decir Boris Karloff era decir terror. Por eso fueron muchos los que se aprovecharon del valor comercial de tal asociación, y sería importante saber que, por detrás de aquella horrorosa criatura, podía encontrarse a un hombre alto y pacífico, de enorme sensibilidad, elemento que permitió la grandeza de su interpretación en la más perfecta versión que hubo de la obra de Mary Shelley. Además fue conocido en su vida real como un caballero generoso, sobre todo con la infancia.

Boris Karloff siempre hizo comentarios cariñosos sobre el personaje: “Fue mi mejor amigo”, llegó a decir. Pero no siempre le gustó que asociaran su nombre a los clásicos del terror.

Cierta vez le preguntaron si le importaba ser identificado siempre como el protagonista de “Frnakenstein”. Respondió: “Siempre estoy escuchando quejas de los actores por estar identificados con la imagen de sus personajes. Si el actor es joven, le dicen juvenil y pasa a secundario. Y si es lindo, queda como protagonista. Yo tuve suerte. Mientras los fabricantes gastan millones en establecer una patente, a mí me ofrecieron un modelo registrado, sin contrapartidas. Cuando un actor está en condiciones de elegir sus propios papeles es probable que le vaya mal porque nunca sabrá cuál es su especialidad o lo que sabe hacer mejor. Estoy seguro que yo sería muy bueno personificando “El pequeño Lord Fauntleroy” pero ¿quién pagaría para verme?”

Karloff actuó en 200 películas (mudas, sonoras y televisivas) en radio, teatro, y participó en muchos shows para la televisión. Falleció en Londres, a los 82 años, el 2 de febrero de 1969.

El trailer de "Frankenstein" (1931)


© Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina
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lunes, 21 de noviembre de 2011

Welles, La dama de Shangai y el cine de autor


Muchas veces decimos: es una obra de autor. ¿No?

Entonces, nada mejor que La dama de Shangai para definir qué es cine de autor. O sea, estamos ante alguien que deja marcas, huellas notables, que toma una simple historia policial que en manos de otro sería una peli más y van...tantas, pero tantas, y hace algo diferente, distinto, inmortal, para todas las épocas y todas las latitudes. Emerge entonces la figura del genio... de eso que hablábamos inicialmente: el cineasta de culto que reverencian todos.

Los primeros planos, los rostros sudorosos, los diálogos profundos, las situaciones caóticas, casi oníricas, casi surrealistas, de algunos pasajes y todo eso en una historia de cine negro, bien negro, film noir por excelencia, pero al que se le da un toque distinto, sustancial, de un director que deja su personalidad. Eso, señoras y señores, es cine de autor. Cuando sin saber quien filma, por algunas escenas, tomas, o secuencias, podemos decir, establecer sin temor a equivocarnos, esto es de Orson... como cuando vemos un cuadro de Renoir, o Van Gogh y no necesitamos ver la firma.

Las escenas finales de las películas, copiadas, homenajeadas hasta el hartazgo, resultan inolvidables. Esa secuencia de espejos múltiples que significan también maldad múltiple es algo sencillamente excepcional. Nadie puede dejar de quedar seducido por el film. Con dos puntales soberbios: Welles en su doble función de director e intérprete, y Rita, más actriz que nunca, desmitificada de su aureola de mujer fatal pero buena, aquí es fatal y no tan buena, como suele ocurrir con las mujeres del cine negro. Además no es la clásica pelirroja admirada. Está fría, distante, maquiavélica, y además rubia y con el cabello corto. Es una Rita distinta que juega como contrapartida del irlandés corpulento que interpreta Orson.

Rita y Orson... fundamentales Pero no son los únicos; los trabajos de Everett Sloane y Glenn Anders también alcanzan niveles superlativos. Qué cuarteto, por Dios...

Qué cine.

No voy a olvidar nunca algunas secuencias, como ser la canción sensual que entona Elsa en el yate. O el diálogo monólogo de Michael sobre la destrucción de los tiburones, impresionante metáfora que anticipa las posteriores derivaciones del argumento. O toda la secuencia del final en el parque de diversiones, en la casa de los locos, o en el mundo de los espejos, y la escena de Elsa implorando y la cámara a ras del suelo en plano medio, mientras Michael se va, se aleja, se retira, queriendo huir de toda la pesadilla, pero sabiendo al mismo tiempo que va a estar condenado al recuerdo.

Si alguno no vio esta película, persona a la que envidio, no deje de verla. Las citas con Welles son sencillamente impostergables, es el encuentro con el cine grande, el cine más grande, aquel que puede realizar muy poca gente... Aquí, transforma una novelita común que se vendía en quioscos de diarios, sin demasiadas expectativas, en un film inmenso...

Cada vez más inmenso con el paso de los años...

© Ángel Capparelli
Buenos Aires, Argentina
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jueves, 17 de noviembre de 2011

En el cine las estrellas: Clark Gable


Se cumplió ayer el 51º aniversario del fallecimiento de Clark Gable Pasión imposible de innumerables mujeres de todo el mundo, ganador de un Oscar en 1934 y el gran actor de “Lo que el viento se llevó” fue uno de los más famosos actores de la historia del cine. En pleno auge de su carrera fue llamado “el Rey de Hollywood” y en 1999 el prestigioso Instituto Americano del Cine lo consideró la séptima estrella masculina más grande de todos los tiempos.

William Clark Gable nació en Cadiz, Ohio, Estados Unidos, el 1º de febrero de 1901. Era hijo del perforador de pozos petrolíferos William Henry Gable, y de Adeline Hepshelman, descendiente de alemanes e irlandeses. Pero el apellido paterno de Clark no era Gable sino Goebel y fue cambiado por Gable. Aprovechando esto, la MGM inventó la idea de que Gable era descendiente de holandeses e irlandeses y no de alemanes, debido al auge del nazismo en la época exitosa del actor, y además porque podía sugerir algún parentesco con el jerarca nazi Joseph Goebbels. Clark era el apellido de soltera de su abuela.

A los pocos meses de nacer, Clark perdió a su madre, debido a la fragilidad física de la mujer y porque las condiciones del parto la debilitaron en extremo, pero también a las complicaciones que surgieron con su epilepsia muy avanzada. Es probable, entonces, que haya fallecido a causa de un tumor cerebral. Pero antes de morir, la madre lo bautizó en la religión católica aunque después de su muerte, el ala paterna de su familia no aceptó tal bautismo, creándole problemas a la familia materna, problemas que sólo fueron resueltos cuando el padre de Clark lo mandó a vivir con su tío materno, Charles Hershelman, en Vernon, Pensilvania. Hasta los dos años Clark estuvo bajo el cuidado de sus tíos materno, hasta que su padre lo llevó nuevamente a vivir a Hopedale, Ohio. El padre se casó nuevamente, en abril de 1903, con una mujer culta y gentil, Jannie Dunlap, quien crió a Clark como a un hijo propio.

Gable cursó sus estudios elementales en la Hopedale Grade School, y después en la Edinburg High School. A los 14 años ya medía 1,83 m, pesaba 68 kg y formaba parte de un club deportivo, además de tocar la trompeta en la escuela. Uno de sus amigos, Andy Means, comenzó a trabajar en una fábrica neumáticos, la B. F. Goodrich, en Akron, y Gable decidió acompañarlo, abandonando sus estudios a los 16 años.

Ya en Akron, asistió a una función teatral donde se representaba la obra "The Bird of Paradise", y fue allí que su vocación de actor se hizo presente, y consiguió inmediatamente un pequeño papel en esa compañía, personificando a un mandadero.

Al año siguiente falleció su madrastra y Clark, acompañado del padre y muy a disgusto, marchó hacia los campos petroleros de Tulsa. Trabajó entonces como empleado en la explotación del petróleo y simultáneamente como domador de caballos, aunque no dejó de lado su idea de volver a actuar. A los 21 años, habiendo heredado 300 dólares de su abuelo, abandonó los negocios del padre y se marchó a Kansas City. Esto bastó para que su padre rompiera relaciones con su hijo y no volvieran a hablarse durante diez años.

En su nueva residencia, Clark formó parte de una compañía de teatro ambulante, la Jewell Players, la que terminó disolviéndose dos meses después. Entonces, queriendo cambiar de suerte, partió hacia Oregon, y en el trayecto llegó a ser vendedor de corbatas en la tienda Meier & Frank. Allí, uno de sus compañeros, Earle Larrimore, estaba por unirse a un grupo teatral que partía para Astoria y Gable los acompañó. Una de las integrantes del grupo, la actriz Franz Dorfler, se enamoró de Clark, comenzaron un noviazgo pero no llegaron a casarse. Posteriormente, Dorfler escribiría un artículo llamado “Yo fui la novia de Billy Gable” publicado en el libro “The Films of Clark Gable", de Gabe Essoe.

En Portland (Oregon), Gable trabajó en un diario y en la compañía telefónica, y al mismo tiempo tomaba lecciones de canto. Integróse a otro grupo de teatro, dirigido por la actriz ya retirada Josephine Dillon, catorce años mayor que Clark, y que sería de mucha influencia para la carrera de quien sería el gran actor. Josephine le enseñó expresión corporal, actuación, declamación y pagó el arreglo de su dentadura y su nuevo estilo de cabello, preparándolo así para la carrera cinematográfica.

En 1924, cuando Josephine se marchó a Hollywood, Gable la siguió y el 13 de diciembre de aquel año se casaron. Y fue ella quien cambió el nombre de W.C. Gable, por el de Clark Gable. Bajo la protección de su esposa, el actor consiguió participar como extra en algunas películas, como la comedia “Forbidden Paradise" protagonizada por Pola Negri, y una serie de episodios titulada “The Pacemakers”.

Entre 1927 y 1928 Gable actuó con la Laskin Brothers Stock Company, en Houston (Texas), donde hizo diversos papeles, ganando considerable experiencia y convirtiéndose en un ídolo local. Fue así que decidió viajar a Nueva York y consiguió trabajo en Broadway. El diario Morning Telegraph lo consideró “joven, vigoroso y brutalmente masculino”.

En 1930 se divorció de Josephine Dillon y, en viaje a Houston, conoció a una mujer muy adinerada de Texas, 17 años mayor que él, Rhea Franklin Prentiss, quien se tornó su compañera insoslayable y le enseñó a vestir como un neoyorkino. A los pocos días de conocerse se casaron y luego volvieron a hacerlo en California.

En ese mismo año, después de una impresionante actuación personificando a Killer Mears en la obra “The Last Mile”, producida por su esposa, Clark consiguió excelentes críticas, lo que le valió numerosas invitaciones para hacer pruebas en el cine. En una de ellas, Darryl F. Zanuck lo probó para el papel de "Little Caesar" y lo rechazó alegando: “No sirve para el cine. Las orejas son grandes y se parece a un mono”.

La representante Minna Wallis, hermana de Hal Wallis, habiendo visto la prueba, quedó impresionada con la actuación de Clark e inmediatamente lo llevó a la Pathé, donde su primer papel en un film sonoro fue un pistolero, en el western “Desierto pintado” de William Boyd, en 1931. En ese tiempo, comenzó a recibir muchas cartas de fans, enamoradas de su voz y su actuación.

La MGM se interesó en él y resolvió confiarle un papel en “La pecadora”, junto a Constance Bennett, Robert Montgomery y Anita Page. No obstante, su nombre era el último del elenco pero su éxito le valió que la MGM lo contratara para los dos años venideros.

Después de representar a algunos villanos en muchas películas, tales como “Danzad, locos, danzad”, “Los seis misteriosos”, “The Finger Points” y “Laughing Sinners”, Gable alcanzó la fama como el marginal de "Un alma libre", en 1931, junto a Norma Shearer, donde su personaje secundario pasó a ser el protagonista, aun cuando el marido de la Shearer, Irving Thalberg, intentó modificar el argumento tratando de distanciarlo de su esposa.

Louis B. Mayer y el director de publicidad Howard Strickling, quien se tornaría uno de los grandes amigos de Clark Gable, tuvieron la idea de lanzar un nuevo tipo de galán, más cínico y menos romántico, con fuerza y sex-appeal agresivo, características muy compatibles con el período de violencia y agitación que se vivía durante la Gran Depresión. Y ese armado del nuevo ídolo, no sólo le abrió la puerta del estrellato a Gable sino también a James Cagney, Humphrey Bogart, Spencer Tracy y George Raft.

En 1933, debido a su rebeldía y a las tentativas que hacía para elegir los papeles que le gustaba representar, Gable fue cedido, como “castigo” a la entonces incipiente Columbia, para el rol del periodista Peter Wayne, en la premiada película “Lo que sucedió aquella noche”, de Frank Capra, con el cual ganó un Oscar como mejor actor. Se cuenta que, debido a esta película, Gable influenció sobre la moda masculina de la época, cuando en una escena, al quitarse la camisa, lució su torso desnudo sin camiseta, contrariando la costumbre entonces vigente entre los hombres. Los vendedores de ropas masculinas de todo el país confirmaron que, a partir de entonces, hubo una importante caída en las ventas de camisetas.

Gable, transformado por Capra en un gran comediante, comenzó a apartarse del estereotipo de galán machista que había utilizado hasta entonces, convirtiéndose en el galán romántico de “Encadenada”, “Cuando el diablo asoma” y “El escándalo del día”; en el médico de “Men in White”, en el rufián de “El enemigo público Nº 1”; en el aventurero de “Mares de China” y “La llamada de la selva”, y en el inolvidable Fletcher Christian de “Motín a bordo”, que le valió una nueva nominación para el Oscar. Actuando en “La llamada de la selva”, de William Wellman, Gable tuvo un romance extraconyugal con Loretta Young, unión de la cual nació una niña, Judy Lewis (en ese tiempo, Loretta decía que había adoptado a la niña al poco tiempo de nacer).

Cedido temporariamente a la Paramount en 1932, para filmar “No Man of Her Own”, fue el coprotagonista de Carole Lombard, quien en ese tiempo estaba casada con William Powell, y se volvió su admirador. Carole, posteriormente, se divorció, y el interés de Gable por ella, aumentó. Se divorció de Rhea en 1939 y un mes después se casó con Carole en Kingman, Arizona. Había comenzado la Segunda Guerra Mundial, y Gable fue nombrado, por el Presidente Roosevelt, Presidente del Comité de Hollywood para la Victoria, y Carole fue incluida en el primer viaje con la finalidad de vender Bonos de Guerra.

A pesar de que rechazaba el personaje de Rhett Butler en “Lo que el viento se llevó”, en 1939, Gable fue aún más conocido por ese papel, por el cual fue nominado nuevamente al Oscar. Carole Lombard pude haber sido la primera en sugerirle que lo aceptase ya que ella pensaba personificar a Scarlett

En realidad, Gable fue elegido para el papel de Buttler no sólo por la opinión del público, que lo seleccionó por votación en un concurso de la Revista Photoplay sino también por el productor David O. Selznick, quien primero había negociado con Errol Flynn, a lo cual la Warner Brothers se negó pues no quería ceder a Flynn sin Bette Davis.

La negociación de Gable se hacía difícil porque estaba contratado por la MGM, perteneciente al suegro de Selznick, Louis B. Mayer, con quien Selznick tenía problemas por haberse ido de la MGM y afiliado a la United Artists, formando la Selznick International. La Metro terminó aceptando ceder a Gable a cambio de la distribución mundial de la película. Se cuenta que para obtener a Gable como protagonista, Selznick le pagó a la MGM cerca de 40 millones de dólares. “Lo que el viento se llevó” fue el mayor éxito cinematográfico de la carrera de Clark Gable y su momento cumbre como actor.

El estreno de esta joya de todos los tiempos se llevó a cabo en Atlanta pero debido al extremo racismo que había en esa ciudad, se determinó que la actriz Hattie McDaniel (la primera mujer negra en ganar un Oscar y de gran presencia en el fillme) no podría asistir. Bastó esto para que Clark se solidarizara con Hattie, renunciando a estar presente en la gala y ganó así una amiga para toda la vida.

En enero de 1942 el avión en que Carol Lombard y su madre viajaban se precipitó a tierra, cerca de Las Vegas, muriendo ambas en el accidente. Fue la gran pérdida afectiva en la vida nuestro actor.

Un mes después de la tragedia, Gable actuó en “Yo la encontraré”, junto a Lana Turner. El actor había quedado devastado por la muerte de Lombard y vivió el resto de su vida, aun habiéndose casado otra veces, en la casa en que vivió con Lombard, en Encino, California. Volvió a casarse “pero nunca fue lo mismo”, le comentó cierta vez a Esther Williams.

Luego sirvió como voluntario en Europa durante la Guerra. Adolf Hitler le tenía gran admiración y al saber de su presencia en el frente, ofreció una fuerte recompensa para su captura, que nunca se llevó a cabo.

Después de volver de la Segunda Guerra mundial, recibió la Cruz de la Distinción en Vuelo, y la Medalla de la Fuerza Aérea, por "hazañas excepcionalmente meritorias en cinco diferentes misiones de combate en bombarderos". En 1944, fue ascendido a mayor y regresó a los sets, donde continuó actuando para la MGM. Retornó al cine, entonces, con "Adventure", en 1945, junto a Greer Garson, que no tuvo mucho éxito, iniciándose así el período crepuscular de su carrera. Sus últimas películas para la compañía fueron “Mogambo” y “La traición”.

Después de su tercer divorcio, tuvo un breve romance con la actriz Joan Crawford quien luego, en un reportaje, admiró sus dotes masculinas. Luego vendría una situación similar con Paulette Goddard, y en 1949, se casó con Silvia Ashley, viuda de Douglas Fairbanks y Baronesa de Alderly. El matrimonio duró sólo tres años.

En 1955, fue contratado por la 20th Century-Fox, actuando en “Cita en Hong-Kong" y "Garras de Ambición". Posteriormente, probó producir sus propias películas pero no tuvo éxito y desistió, firmando contrato con la Warner Bros primero, y después con la Paramount. Ese mismo año se casó con su antiguo amor, Kathleen Williams Spreckles, 15 años menor, quien tenía dos hijos, Joan y Adolph Spreckels III. Kathleen fue la última esposa de Clark, con quien vivió hasta el fin de su vida.

En 1960, su esposa descubrió que estaba esperando un hijo pero Gable no vivió para verlo nacer. Estaba filmando su última película: “Los inadaptados”, con argumento de Arthur Miller, dirigida por John Huston, y coprotagonizada por Marilyn Monroe, Eli Wallach y Montgomery Clift (ésta fue también la última película de Marilyn). Gracias a una vida regada con whisky y tres paquetes diarios de cigarrillos, la salud de Clark estaba muy deteriorada. Durante la filmación, rechazó el uso de dobles en las escenas en que montaba a caballo, sufría grandes tensiones nerviosas entre una escena y otra y eso significó una exigencia enorme para su corazón debilitado. Dos días después de finalizar el rodaje, Gable sufrió una trombosis coronaria.

Tras una aparente recuperación, la repetición del ataque cardíaco, diez días más tarde, provocó su fallecimiento el 16 de noviembre de 1960 en Los Ángeles, a la edad de 59 años. A lo largo de una carrera de 30 años, Clark Gable actuó en 67 películas, sin contar las que trabajó como extra en la época del cine mudo. Con una hija que nunca reconoció públicamente, una esposa con un destino trágico y un hijo que la muerte no le permitió ver, el Rey de Hollywood partió hacia la eternidad. Sus restos descansan junto a su esposa Carole Lombard en el cementerio de Glendale, en Los Ángeles.

Clark Gable y Carole Lombard en sus mejores tiempos


© Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina
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jueves, 10 de noviembre de 2011

El cine de Kubrick y "La patrulla infernal" o "Senderos de gloria", y algunas analogías


Es una de esas películas que hicieron historia. No lo conocía al gran Stanley antes de presenciar esta joyita cinematográfica. Pienso que probablemente es la película de guerra más importante que he visto, y por varias razones que voy a pasar a explicar. Se basa en un hecho real ocurrido en la gran guerra, la primera; en ella, unos militares franceses muy capangas, más que capangas, el uno y el dos de las fuerzas militares, ante la necesidad de hacer algo como para evitar los malos comentarios por la marcha de la contienda contra los alemanes, no tienen mejor idea que mandar al frente, y a una muerte segura, a una de sus compañías.

Al mando de esa unidad está un coronel que es el militar que todos quisiéramos tener entre las filas de nuestros ejércitos, es valiente, es arrojado, es duro, pero al mismo tiempo humano y sensible con sus hombres. Kirk Douglas, en uno de sus mejores papeles, tuvo muchos mejores papeles Kirk, es el último de los mohicanos de la vieja guardia hollywoodense, como les decía, en uno de sus mejores papeles, está espléndido interpretando al mencionado jefe. La patrulla del caso que no es infernal, el título en Argentina fue pésimo y solamente establecido por atracción comercial, queda diezmada y sus hombres terminan como la carne picada para empanadas... Además, los que vuelven son tildados de cobardes. Claro, los capangas no pueden hacer otra cosa que buscar falsos culpables ante tanta ineficiencia, incapacidad, y cinismo... Them, ahí aparece la resolución del caso. Que no cuento, no digo, no comento, porque quiero que aquellos que no hayan visto estos senderos de gloria, entren en ellos, porque son también senderos de gloria del cine.

Las escenas de guerra, que hasta ese momento eran súper convencionales -y parecía que los soldaditos de USA se iban de picnic-, aquí tienen un realismo impresionante. Es la primera vez que vemos algo tan dramático. Yo creo que como antecedente podría citar, como algo también similar, pero no tanto, lo exhibido en pelis como "Sin novedad en el frente" y "Tiempo de vivir, tiempo de morir"... Luego vendría el amigo Spielberg con esa media hora inicial de "El soldado Ryan", que había que bancársela, pero que posteriormente se echaría mucho a perder con una historia bastante poco creíble, y llena de un patrioterismo pueril.

En cambio, ésta sí me parece importante en ese aspecto. Y en otros. Pocas veces me conmoví tanto con un desenlace como el que ocurre aquí, con esa mujer alemana, triste, indefensa, puteada, carajeada que se pone a cantar, en un cafetín de mala muerte poblado de soldados enemigos; ahí, se larga tímidamente con una canción tan desolada como ella, y tremendamente nostálgica, que hace que todos, tanto los franceses como la misma alemana se unan en esa melodía...

Tristes, solos, indefensos y repodridos de la guerra.

¡Cuántas situaciones! Me cuesta no identificar esto con lo de Malvinas... ¿Cómo tengo que hacer para no derramar una lágrima, pensando en nuestros chicos, en nuestros pobres chicos allá en Puerto Argentino, o Stanley, como dicen ellos... muertos de hambre, de frío, luchando contra una de las potencias más grandes del mundo? Pregunto y vuelvo a preguntar ¿cómo puedo hacer para no identificar esto con aquello?

Tristeza, mucha tristeza en la evocación... Y aquellos mariscales de la derrota, como estos mariscales de la derrota, los mismos perros con diferente collar, como diría alguien muy cercano en mi vida y en mi historia.

Los mismos perros con diferente collar...y muchos inocentes muertos.

Determinados compatriotas, o colegas de rutas, o compinches ocasionales, o amigos incompatibles ideológicamente, dicen, dirán, dirían, como el tango:

Olvide amigo...

Y convocan a la amnesia, al hipnotismo, al sonambulismo, a la impiedad, al letargo pensante, a la irrealidad, a la sumisión, al ostracismo, al aturdimiento.

Sí, así es...Se quieren olvidar muchas cosas...

¿Se puede?

¿Se puede olvidar?

Olvide amigo dirán algunos, pero olvidarlo nunca podré...

© Ángel Capparelli
Buenos Aires, Argentina
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sábado, 25 de junio de 2011

El adiós a Peter Falk

Se despedía del culpable, que respiraba aliviado, se alejaba de la cámara, y en el último momento soltaba aquello de "Solo una cosa más...". Y ahí todos los televidentes sabíamos que el caso estaba resuelto, y que el teniente Colombo -en su versión original, Columbo- había vuelto a triunfar.

El jueves Peter Falk, el actor que daba vida al mítico detective, el íntimo amigo de John Cassavetes, el abuelo de "La princesa prometida", falleció en su casa de Beverly Hills a los 83 años. Aunque sufría de Alzheimer, en el anuncio realizado por un amigo de la familia no se han especificado las causas de la muerte. Por cierto, Solo una cosa más se convirtió en el título de sus memorias en 2006.

Falk ha sido algo más de un policía con gabardina grasienta -por cierto, era suya-, un Peugeot 403 del 59 y una esposa de la que hablaba a menudo, pero que nunca vimos en la pantalla. Falk fue algo más que Colombo o Columbo. Que mucha gente sólo recuerde su protagonismo en la serie de televisión, no debería hacer olvidar que este neoyorquino logró dos candidaturas a los Oscars o que trabajó en algunos de las mejores películas de John Cassavetes.

Perteneciente a una familia con raíces polacas, húngaras y checas, Falk nació en 1927 en Nueva York. A los tres años tuvieron que extraerle su ojo derecho por culpa de un cáncer y usó de por vida uno de cristal. Aún así, apasionado de los deportes, compitió en atletismo, béisbol y baloncesto, y aunque participó en las típicas funciones escolares, cuando acabó el instituto intentó alistarse en la Armada en 1945.

Rechazado por su ojo de cristal, acabó de cocinero en la marina mercante. Después de año y medio enrolado, se cansó del agua, volvió a estudiar en EE UU, antes de viajar por Europa seis meses. "No sabía qué hacer con mi vida", comentó en su autobiografía. En 1952 retornó a los estudios en la Universidad de Siracusa, donde se graduó en Administración Pública. Intentó entrar en la CIA, donde no le aceptaron por haber pertenecido a un sindicato en su período en la marina, y empezó a dedicarse al teatro en una compañía de actores aficionados, y a estudiar en las clases de Eva Le Gallienne.

Le Gallienne fue la primera que se dio cuenta de su talento, intercedió por él ante un par de agentes y le empujó a que dejara su trabajo de contable en Hartford (Connecticut): Falk se mudó a probar suerte en Nueva York en 1956.

En el teatro, Falk prontó logró una gran reputación, y a pesar de que un agente le dijo que no intentara probar suerte en el cine o en la televisión por su ojo de cristal, y que Harry Cohn, el mandamás de Columbia, rechazara contratarle diciendo "Por el mismo precio, tengo un actor con dos ojos", Falk ya fue candidato al Oscar en 1960 por su interpretación del gánster Abe Reles en "El sindicato del crimen".

Ese mismo año también compitió por el Emmy por la serie "The law and Mr. Jones", convirtiéndose en el primer actor seleccionado una misma temporada en ambos premios. En 1961 repitió la jugada: candidato al Oscar por "Un ganster para un milagro" (la última película de Frank Capra, que dijo que en aquel rodaje solo le alegró la vida a Falk) y al Emmy, que ganó, por su aparición en "The price of tomatoes", de la serie "The Dick Powell show".

Durante los años sesenta, Falk no dejó de trabajar en la televisión y el cine, en películas como "La carrera del siglo", "El mundo está loco, loco, loco" o "La batalla de Anzio". En 1969 actuó junto a John Cassavetes en "Las Vegas 1970" y cuando éste dirigió "Maridos", llamó a Falk para que trabajara a sus órdenes.

La amistad y la colaboración Cassavetes-Falk volvería a repetirse, con éxito en "Una mujer bajo la influencia" (donde Falk forma pareja prodigiosa con Gena Rowlands), "Mikey y Nicky" (actuaron juntos dirigidos por Elaine May), "Opening night", "Un hombre en apuros" y en "Columbo: Étude in black".

En 1971 Falk aceptó la oferta para encarnar a un detective dicharachero, que ya había aparecido como personaje en series precedentes. Aunque la serie como tal duró hasta 1978, Columbo resucitó en diversos telefilmes de 1989 a 2003. Por cierto, el primer episodio de Columbo lo dirigió un joven de 25 años llamado Steven Spielberg. "Tuvimos suerte. Yo ya avisé a los productores que aquel chico era demasiado bueno para estar haciendo Columbo".

Gracias al policía, Falk fue candidato 10 veces más a los Emmy (ganó cuatro con Columbo), y a nueve Globos de Oro (sólo obtuvo uno). En cambio, por sus fascinantes trabajos con Cassavetes no recibió ningún reconocimiento.

Hasta 2004, cuando dobló a uno de los peces de "El espantatiburones", no dejó de trabajar constantemente en filmes como "Un cadáver a los postres" (1976), "Los suegros" (1979), "Chicas con gancho" (1987), en su estupenda doble colaboración con Wim Wenders ("El cielo sobre Berlín" y "¡Tan lejos, tan cerca!"), y sobre todo, como el abuelo que narraba a su nieto (Fred Savage) las aventuras de "La princesa prometida". En uno de los mejores diálogos de un título mítico lleno de grandes diálogos, se oía esta conversación: "Abuelo, ya se están besando otra vez", se quejaba el niño. Y él respondía: "Algún día eso no te importará demasiado".

Con su primera esposa, Alyce Mayo, con quien estuvo casado de 1960 a 1976, adoptó dos niñas: Catherine (que acabaría siendo detective privada) y Jackie. Volvió a casarse em 1977, con la actriz Shera Danese, a quien había conocido en el plató de Columbo.

En junio de 2009 el intérprete estadounidense quedó bajo la custodia de Danese después de que un juez de Los Ángeles le declarara incapacitado por demencia senil como sentencia a una batalla legal de seis meses entre Danese y Catherine, que aseguraba que no le dejaban ver a su padre... aunque sobre su declaración siempre estuvo la sombra de la sospecha: Catherine ya había demandado a su padre en 1992 por no pagarle la Universidad. En aquella audiencia, uno de los médicos de Falk confirmó que el intérprete neoyorquino padecía demencia avanzada y que había empezado a mostrar señales de demencia senil en 2005.

En ese año, antes del avance del Alzheimer, a Falk lo homenajearon en su pequeño pueblo natal, Ossining (Nueva York). Para descubrir la placa que daba su nombre a una calle, Falk tuvo que quitar la prenda que cubría la señal. Y no usaron la típica sábana, sino un impermeable como el que él usaba en la serie.

En su web personal aún se pueden ver ejemplos de su gran pasión: la pintura.
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sábado, 6 de febrero de 2010

El adiós a Ian Carmichael



Noticias provenientes de Inglaterra nos hacen saber que falleció el actor británico Ian Carmichael, a la edad de 89 años.

Había nacido en Hull, Yorkshire y era hijo de óptico, educado en el Scarborough College y en la Bromsgrove School, antes de su formación como actor en RADA.

Debutó en el escenario como un robot en una sala del East London en 1939. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, su carrera actoral fue interrumpida y tuvo que prestar servicios en el Cuerpo Blindado Real, como oficial, en el Regimiento de Dragones 22.

El joven actor había dado la espalda a los negocios familiares en Hull para asistir a la Real Academia de Arte Dramático, y cantar en los concursos de talentos en el Hammersmith Palais de Danse.

En el cine, siempre hizo personajes secundarios pero serios, com en las películas “Brumas de traición” (1954), protagonizada por Clark Gable y Lana Turner, “La historia de Colditz” (1955) junto a John Mills y Lionel Jeffries, “Simón y Laura”, del mismo año protagonizada por Peter finch y Kay Kendall. Llegó a hacerse un nombre y pasó a ser reconocido por el gran público actuando en una serie de filmes de los hermanos Boulting, como “Private’s Progress” (1956), “Brothers in law” (1957) y “I'm All Right Jack” (1959), así como películas similares de otros productores, por ejemplo, “School for Scoundrels” (1960). También apareció en el episodio "Orgullo" (Pride) de “The Magnificent Seven Deadly Sins” (1971).

Durante los años 1960 y 1970, tuvo éxito en la televisión británica, con la comedia “Bachelor father”, basada en la historia de un soltero de la vida real que se enfrentó a la crianza de varios niños. También en “Bertie Wooster”, junto a Dennis Price, como Jeeves; en varias series de “El Mundo de Wooster”, basada en la obra de PG Wodehouse. En años posteriores, se le escuchó en la radio BBC como “Galahad Threepwood”, otra creación de Wodehouse. En la década de 1970, hizo el rol de Lord Peter Wimsey en varias series de ficción basada en las novelas de misterio de Dorothy L. Sayers.

Su último trabajo fue el año pasado para algunos capítulos de la serie “The Royal”.

Carmichael, falleció pacíficamente en su casa en el Valle de Esk en el North York Moros. Según su esposa Kate, había caído enfermo durante Navidad y Año Nuevo. Ian Carmichael tuvo dos hijas, cinco nietos y cuatro bisnietos.

Publicado por Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina
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martes, 26 de enero de 2010

El adiós a Inda Ledesma



Cuando Pierre Chenal dirigió “Seccion desaparecidos”, nunca imaginó que su obra sería el punto de partida de mi admiración por quien después sería una de mis grandes maestras en el arte escénico y de la expresión cantada: Inda Ledesma.

Aquella producción de 1958, rimbombante en cuanto al elenco -pues participaban en ella figuras internacionales como Maurice Ronet y Nicole Maurey- y excelente muestra del cine negro argentino, fue un estímulo para mí que, al cabo del tiempo y de la oportunidad, se transformaría en una necesidad: llegar a esa mujer enigmática, de ojos enormemente bellos y rictus amargo en su boca, que llenaba la pantalla y era una Medea que traspasaba el telón y se desplegaba en la platea inundando el corazón de un adolescente que se llenó de miedo cuando la vio, por la magnitud de su emoción revivida en cada proyección.

Luego, en 1962, vendría “A puerta cerrada”, la famosa “Huis clos” de Sartre, dándonos otro ejemplo de soberbia actuación y entrega al personaje con tal intensidad, que la película se transformaba sólo en ella, desluciendo al resto del elenco por la intensidad de su trabajo y el compromiso de su mundo interior con el rol asignado por la dirección.

Y así siguió una lista de 22 producciones para el cine, con memorables escenas, con entrañables roles, con toda Inda Ledesma latiendo en cada escena como sólo ella sabía hacerlo y entregarlo.

En la década de los ’80 tuve oportunidad de conocerla, de frecuentarla, de tomar clases con ella pues necesitaba una maestra que me indicara los pasos a seguir con las letras del tango en mi rol de cantante. Fuimos un grupo hermoso que una vez a la semana y durante un año, seguimos paso a paso sus indicaciones, amamos sus lecciones, escuchamos sus anécdotas y hasta compartimos el delicioso “té de yuyos” de su termo que no dejaba de acompañarla en cada clase. Entre los alumnos, hoy más conocidos, estaban allí conmigo Ricardo Lister y Ángela Ragno.

Puedo decir, con propiedad, que Inda Ledesma marcó un antes y un después en mi carrera de cantante. Las letras ya no fueron lo mismo después de asistir a sus clases, cobraron importancia los verbos de la frase, la intencionalidad del final anticipado en el comienzo, la historia re-creada del personaje que nunca debe dejar de estar presente, el compromiso de la propia memoria emocional enlazada con la historia que uno canta, la previa relajación antes de cada actuación. Rubros sagrados que todo actor sigue pero son pocos los cantantes que aplican estos pasos que enriquecerán lo que luego harán en el escenario cuando deban crear, en tres minutos, una historia tal vez de años o de décadas.

Inda lo logró. Inda fue la maga de una sonrisa cordial y tierna, tan lejos de los superlativos personajes de sus comienzos, que estar con ella era como compartir con una querida tía una tarde de mate y bizcochitos bajo una parra de patio en el barrio de Chacarita en un tiempo bello y alejado del caos y de la incoherencia en la que hoy estamos sumidos.

Es que así son los grandes que a la vez son maestros: sencillos y entregados, concienzudos formadores, entrañables compañeros, exigentes docentes que dan todo por su alumno.

Inda Ledesma: yo te agradezco la oportunidad que tu alma me dio de acercarme a vos, de compartir tu ser durante un año, de captar tu esencia, de haberme ayudado a encontrar, para mis tangos, verdad en la palabra, música en el verbo, ritmo en la historia, belleza en el desarrollo y éxtasis en el final. Y también te agradezco la dulzura de tu verbo y la honda mirada de tus ojos profundos, de donde emergían, siempre renovadas, las mujeres que incorporaste y que me hicieron vibrar: la visceral Amanda Merlino de “Sección desaparecidos”, la dulce y tierna Amalia, muchacha de barrio de “Los días que me diste”, la inolvidable y breve Señora Bullosi de “El hombre de las sorpresas” o la matriarcal y meridiana Doña Leonor Acevedo de Borges de “Un amor de Borges”.

Gracias Inda, sé que al ingresar adonde hoy llegaste, un largo y conmovido aplauso coronó tu entrada en el reino de la Inmortalidad.

Publicado por Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina
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El adiós a Pernell Roberts



Falleció el último de los actores que quedaba con vida de la famosa y siempre recordada serie “Bonanza”: Pernell Roberts.

El actor había nacido en Waycross, Georgia (USA), el 18 de mayo de 1928 y era hijo único. Durante la década del 40 intentó en vano terminar su carrera universitaria pero, fascinado por la actuación y el canto, poco a poco se fue dedicando más al teatro. En 1951 se casó por primera vez con Vera Mowry, que fuera su profesora de arte escénico, y en octubre de ese mismo año tuvieron un hijo al que llamaron Jonathan Christopher (fallecido en un accidente de moto en 1989).

En 1957 consiguió aparecer en cine y televisión. En ese año logró el papel de Peter Cabot en "El deseo bajo los olmos” (protagonizada por Burl Ives, Sophia Loren y Anthony Perkins) y en 1958 en el western "Pasto de sangre” (protagonizada por Glenn Ford), pero logró más éxito interpretando a Adam Cartwright en la serie de televisión de 1959 "Bonanza".

Para quienes no la recuerden o no la conozcan y nunca la hayan visto, diremos que “Bonanza” fue el segundo western televisivo más popular de todos los tiempos (atrás de “Gunsmoke” o “La Ley del Revólver”), prototipo de la clase de series del oeste que dominaron la pantalla norteamericana durante los años '60. Ambientada en Virginia City, Nevada, contaba la saga de los Cartwright, dueños de unos 600.000 acres de terreno con epicentro en La Ponderosa, el rancho que era el hogar de la familia y que tomaba su nombre de la clase de pinos que crecían en el terreno. El reparto de la serie estaba encabezado por el actor canadiense Lorne Greene como Ben Cartwright -el líder de la familia y tres veces viudo-; Pernell Roberts como Adam, el hijo mayor; Dan Blocker como Hoss, el hijo del medio y Michael Landon como Joe, el benjamín. También se destacaron en roles de reparto el veterano Victor Sen Yung como Hop Sing, el cocinero oriental (actor que se haría conocido más adelante como el maestro Po de la serie Kung Fu); y Ray Teal como el comisario Roy Coffee, sheriff de Virginia City que frecuentemente tenía que asistir a los Cartwright en varios de los problemas que enfrentaban.

La militancia antirracista de Pernell Roberts le llevó a cuestionar muchas veces los argumentos desarrollados en la serie que él mismo calificaba como racista, machista y violenta y llegó a exigir cambios que no siempre fueron bien recibidos. La época del inicio de la serie coincidió con la lucha por la igualdad y los derechos civiles en Estados Unidos, organizadas entre otros por Martín Luther King. Pernell participó en muchas de ellas, lo que provocó que parte del público norteamericano no viese con buenos ojos su compromiso social.

En un episodio de 1963, el personaje de Adam recogía firmas para realizar una protesta contra un albergue que practicaba la segregación contra los negros. Por esta razón, Chevrolet, el patrocinador de Bonanza recibió masivas cartas de protestas de los fans. La visión crítica de Pernell partía de que la segregación racial, las diferencias de ricos y pobres y la discriminación hacia las mujeres aparecía en la serie de forma disimulada y superficial. Pernell contó en un reportaje que cuando un cazador de autógrafos le aseguró que Adam era su personaje favorito él le contestó: «Gracias, pero ¿no piensa usted que hay algo extraño en el hecho de que tengo 36 años y aún ando pegado alrededor de mi padre preguntando: qué hacemos ahora, pá?».

Pese al éxito de Bonanza, que le aseguró un contrato de cinco años, Pernell quiso dejar la serie. La NBC sin embargo, y debido al gran éxito de la misma, hizo lo imposible para retenerle y le propusieron como salida que el personaje de Adam se casase y abandonase la serie para aparecer esporádicamente en algunos episodios. Pernell -en una carta al director de la NBC- sugirió que el personaje de su prometida fuese una indígena y que contrataran a una actriz negra para representarla. Sin embargo el personaje de la prometida fue dado a Kathie Brown, una actriz rubia, cuyo papel no caló entre el público de Bonanza, lo que les llevó a que ésta se enamorase del primo de Adam y dejase la serie. Pernell permaneció hasta el final de la sexta temporada tras lo cual abandonó “Bonanza”, y aunque los productores facilitaron la trama para su posible regreso, éste jamás lo hizo.

Después de este gran suceso, el actor continuó trabajando en teatro (interpretó al Rey Arturo en una versión teatral de "Camelot" que cosechó buenas críticas). También apareció como actor invitado en numerosas series y en algunas películas. A lo largo de los años su apariencia física tuvo grandes variaciones (con barba, con bigote) y en 1979 fue el protagonista de su famosa segunda serie, titulada “John Trapper MD” en la cual interpretaba a un abnegado médico ex militar del conflicto de Corea. El personaje (presentado por primera vez en la serie “MASH”) tuvo un respetable éxito que mantuvo la serie en el aire durante siete años, hasta que en 1986, los bajos ratings obligaron a su cancelación.

Entre 1991 y 1993 Pernell protagonizó la que fue su última serie: “FBI the Untold Stories”, una serie testimonial en la que hizo las veces de presentador y anfitrión. Sus últimos trabajos en los ´90 fueron para The History Channel como presentador y narrador de documentales. Actualmente estaba retirado y realizaba apariciones esporádicas en series de TV cada vez que recibía algún buen guión, y seguía comprometido con la defensa de las minorías, formando parte del Native American Rights Fund.

Publicado por Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina
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viernes, 22 de enero de 2010

EL ADIÓS A JEAN SIMMONS



Desde Los Angeles (USA), nos llega una triste noticia que los cinéfilos lamentaremos por mucho tiempo: la actriz británica Jean Simmons, candidata dos veces a los premios Oscar por sus papeles en "Hamlet" (1948) y "Con los ojos cerrados" (1969), falleció hoy a los 80 años en su hogar de Santa Mónica (California).

Nacida en el barrio londinense de Crouch Hill, desde niña quiso ser actriz y consiguió debutar en el cine en su adolescencia apareciendo en la película “Give us the moon” (1944). La fama en las islas británicas tampoco tardaría mucho en llegar ya que su figura se hizo reconocible gracias a su intervención en la película de David Lean “Cadenas rotas” de 1946.

A partir de ese momento, sus apariciones se multiplicarían como en “César y Cleopatra” de 1946, de Gabriel Pascal, “Narciso negro” de 1947 de Michael Powell y Emeric Pressburger, y sobre todo, su interpretación de Ofelia en “Hamlet” (1948), la adaptación de la obra de William Shakespeare dirigida y protagonizada por Laurence Olivier, papel que le valió una nominación para los Oscar de 1948 en el apartado de mejor actriz de reparto. De todas maneras, esa nominación hizo de Jean Simmons una actriz atractiva para las superproducciones norteamericanas. En 1950, su popularidad aumentó aún más casándose con Stewart Granger, actor especializado en el género. Este matrimonio duró hasta 1960.

En la década de 1950, Simmons empezó a ser habitual en las producciones hollywodenses. Así, se destacó magnéticamente en “Androcles y el león” (1952) de Chester Erskine, “Cara de ángel” (1953) de Otto Preminger, “El manto sagrado” (1953) de Henry Koster, “Sinuhé, el egipcio” (1954) de Michael Curtiz, “Desireé” (1954) de Koster o “Ellos y ellas” (1955) de Joseph L. Mankiewicz, pero especialmente en “Horizontes de grandeza” (1958) de William Wyler y “Espartaco”, de Stanley Kubrick.

En 1960, se divorció de Stewart Granger y se casó con el director Richard Brooks. Su esposo la dirigió en una de sus mejores películas: “El fuego y la palabra” (1960) y posteriormente la volvería a dirigir en 1969 en “Con los ojos cerrados”, por el que Jean repetiría nominación al Oscar, ahora en la categoría de mejor actriz principal.

En la década de los 70, Simmons fue apartándose del cine para dirigir sus pasos profesionales hacia la televisión. Así, los papeles de la actriz británica serían recordados en series como “Norte y sur” o “El pájaro canta hasta morir”, cuya interpretación en esta última le valdría un premio Emmy. Todavía a principios del nuevo siglo, Simmons seguía trabajando esporádicamente, aportando su voz a películas de animación. Su último trabajo, en 2009, fue como protagonista en la película dirigida por David Rocksavage "Shadows in the sun".

En estos tiempos de cosas pasajeras a las que los medios les otorgan la superlativa importancia de una efímera permanencia, con amarillismos que a nada conducen, nada modifican y nada dejan, la desaparición de una estrella de los kilates de Jean Simmons debería hacernos reflexionar sobre la verdad del Arte y sus reales consecuencias. Ningún héroe de ocasión como los que hoy llenan horas de televisión y espacios públicos en Argentina durará más allá de lo que su cuerda le dé mientras la pueda usar y en tanto tenga algún público mediocre que lo sostenga, pero cuando una actriz como Jean Simmons desaparece, es bueno echar un vistazo hacia atrás, observar y analizar su carrera, ver cuánta verdad y entrega hubo en ella y estaremos seguros y felices de no convertirnos en estatuas de sal ni en voceros de la inflada superficialidad mediática que hoy nos enferma de la manera más impune y cruel.

Publicado por Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina
Fuente consultada para la biografía: Wikipedia
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sábado, 5 de diciembre de 2009

Hoy recordamos a...

JORGE NEGRETE

Jorge Negrete nació el 30 de noviembre de 1911 en la ciudad de Guanajuato, México, donde vivió sus primeros años y estudió en el colegio Santa María de Guanajuato. Hacia 1921, se trasladó con su familia a la Ciudad de México. Ahí Jorge concluyó la escuela secundaria y aprendió el idioma alemán. También aprendió inglés, italiano y estudió de manera autodidacta los fundamentos del náhuatl.

Ingresó al Colegio Militar, graduándose como Teniente de Caballería y Administración del Ejército Mexicano con altas calificaciones. Después trabajó en la Fábrica de Armas realizando labores administrativas y estudió parcialmente la carrera de Medicina.

Tomó lecciones de canto con el maestro José Pierson, que había sido profesor de otros alumnos notables como Fanny Anitúa, Hugo Avendaño, Pedro Vargas y Alfonso Ortiz Tirado.

En 1931 solicitó licencia ilimitada del Ejército Mexicano para dedicarse completamente a su carrera de cantante, comenzando en radios. Al año siguiente cantó con el seudónimo de "Alberto Moreno" y fue el entonces locutor Arturo de Córdova quien le aconsejó usar el nombre de "Jorge Negrete".

El cantante Ramón Armengod propuso a Negrete que lo acompañara a Estados Unidos, de modo que en noviembre de 1936 viajaron hacia la frontera. En Monterrey se presentaron como el dueto "Par de Ases" y finalmente en Nueva York como 'The Mexican Caballeros' para la cadena NBC. El dueto se desintegró en abril de 1937 y Jorge aspiraba a formar parte del elenco del Metropolitan Opera House . Pero en la década del 30 se necesitaba para esto un depósito de diez mil dólares y además Negrete no encontró muchas facilidades por ser extranjero y latinoamericano.

Desesperado y sin trabajo aceptó entrar como mesero en restaurantes de ambiente latino y ganó algún dinero haciendo adaptaciones de canciones estadounidenses al castellano. Una noche en la que el cantante de la orquesta de baile no se presentó, Jorge lo suplió, y debido al éxito de esa modesta presentación fue contratado por el músico cubano Eliseo Grenet para que cantara con su orquesta.

Posteriormente viajó a México para actuar en “La madrina del diablo” donde compartió créditos con María Fernanda Ibáñez. El año 1938 permaneció casi todo el año en México protagonizando “Caminos de ayer”, “Perjura”, “El Fanfarrón”, “Juan sin miedo”, “Juntos pero no revueltos” y “El cementerio de las águilas”. En ése año se casó con Elisa Christy en la ciudad de Miami.

De vuelta en Estados Unidos en 1939, consiguió un contrato con la compañía 20th Century Fox, para filmar películas en español, pero el proyecto no llegó a realizarse debido a un boicot por parte de la Unión de Actores de Estados Unidos (American Actors Union) en contra de los actores latinos. Por esos días tuvo la primera manifestación grave de la afección hepática que finalmente lo llevaría a la muerte. Por falta de recursos, no pudo atenderse debidamente.

En 1941 realizó el papel principal en “¡Ay Jalisco, no te rajes!”, película que lo catapultó a la fama internacional y lo convirtió en una de las máximas figuras artísticas en América Latina, compartiendo sus créditos con Gloria Marín, con quien inició una relación romántica a lo largo 10 años de éxitos cinematográficos. También entabló amistad con Lucha Reyes, comenzando a través de ella su verdadera admiración por la música ranchera, y de quien se dice adoptó varias inflexiones al cantar. Durante el rodaje de “Seda, sangre y sol”, también en 1942, se dictaría la sentencia de divorcio de Negrete y Elisa Christy, después del nacimiento de su hija Diana y el estreno de la película “Ay Jalisco no te rajes”.

Durante el rodaje de “El peñón de las ánimas” en 1943, alternó con la joven debutante que llegaría a ser la gran diva del cine iberoamericano y su última esposa: María Félix.

En 1949 durante la filmación de “Lluvia roja”, Jorge Negrete sostuvo un breve romance con la bella actriz mexicana Elsa Aguirre.

En 1952 protagonizó con el también cantante y actor Pedro Infante “Dos tipos de cuidado”, dirigida por Ismael Rodríguez. Esta resultó ser una de las películas más vistas del Cine Mexicano.

La Cadena Azul de Cuba le ofreció cantar en vivo en sus radios en cadena con el Teatro Nacional. Fue tanto el cariño del pueblo cubano, que el presidente Grau San Martín acudió al Teatro Nacional para aplaudirlo. Terminado su contrato, viajó a Puerto Rico, pero regresó a Cuba para realizar conciertos de beneficencia, ya que la isla había sido azotada por un huracán.

Durante los años 1945 y 1946 recorrió varios países de América Latina mientras también filmaba en México.

En Argentina fue recibido por un multitud. En el Teatro Colón de Buenos Aires cantó, vestido de gaucho, "Adiós Pampa Mía", de Mariano Mores, con un lleno total. Se presentó durante tres semanas, y de ahí viajó a Chile y después a Perú donde tuvo también gran éxito.

En Uruguay tuvo las entradas más altas que cualquier otro artista extranjero hasta entonces. Antes de regresar a Cuba, se presentó con gran éxito en Venezuela.

En España sus presentaciones se asociaban a multitudes de mujeres que gritaban histéricas. Recibimientos de este tipo eran ya usuales para él, pero no en la España de ese tiempo. Los desmayos y los miles de admiradores obligaron a la guardia civil a escoltarlo. Su ideología liberal provocó recelo por parte del gobierno franquista, en una época en la que debido al exilio republicano se habían roto las relaciones diplomáticas con México. Pese al alud de ataques por parte de la prensa controlada por la dictadura española, Jorge Negrete provocó un fenómeno de fanatismo y de expresión femenina que los estudiosos de ése período llaman "revolución negretista". Aún en la actualidad, en España hay clubes de admiradores del llamado Charro Cantor.

Aún desde países que Negrete nunca visitó, las compañías discográficas reportaban interesantes ventas: Albania o Japón. Además de países con inmigrantes latinoameriacanos, como Estados Unidos, Francia, Italia y Canadá.

En las décadas de 1930 y 1940, México buscaba símbolos de identidad. Mientras que en los murales se rescataba la raíz indígena, el charro mexicano resultó para el cine un personaje que podría encarnar los anhelos y nostalgia del México posterior a la revolución. En muchas de las películas mexicanas de esa etapa, se presentaba una sociedad rural idílica, aunque no exenta de personajes tiránicos enfrentados con el personaje protagónico, es decir, el charro cantor.

Después de sus primeros grandes éxitos, justamente a partir del melodrama ranchero "¡Ay Jalisco, no te rajes!", la fama de Negrete se expandió rápidamente de México a todos los países de Iberoamérica, contribuyendo al estereotipo del mexicano alegre y temerario, con el imprescindible sombrero ancho. Quizás fue el primero que movilizó grandes masas y que fuera imitado por los jóvenes en su modo de hablar y ademanes resueltos. En el mundo, la imagen del charro, el cine mexicano, la moda del tequila, y las canciones con mariachi se difundieron en el mundo a través de la popularidad de este cantante, así como el interés por México y sus costumbres.

Algunos años después de su despegue como estrella internacional, emprendió una lucha a favor de los trabajadores del espectáculo. Existía ya el Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinemátográfica "STIC", que funcionaba con las características generales del sindicalismo corrupto mexicano de entonces, que actuaba en contubernio con los patrones en lugar de defender verdaderamente los derechos de sus agremiados. Jorge Negrete fundó el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana y se anexó la Asociación Nacional de Actores de México tomando instalaciones de foros y estudios de cine y resistiendo por varios días el asedio de los gatilleros enviados por los adversarios a su movimiento.

El conflicto de intereses que su lucha gremial generó en el negocio del entretenimiento en México, dio lugar a una campaña en su contra por parte de varios productores. Sin embargo, la Asociación Nacional de Actores prosperó y existe hasta la actualidad como el principal sindicato del gremio artístico en México.

Estuvo casado hacia el final de su vida con la actriz María Félix, una de las grandes divas del cine mexicano. La boda en la finca de Catipoato (hoy ex-Hacienda de Tlalpan), fue considerada como la "Boda del Siglo en México"; al evento asistieron las celebridades más connotadas del espectáculo, además de personajes del medio intelectual, como Diego Rivera, Frida Kahlo, María Tereza Montoya, Octavio Paz, además de toreros y deportistas famosos.

Jorge Negrete falleció el 5 de diciembre de 1953 en la ciudad de Los Ángeles, California, a causa de una enfermedad crónica originada por una hepatitis "C" contraída en su juventud. Nunca bebió alcohol, y en cambio fumó toda su vida, sin que esto afectase a su voz.

El día de su muerte fue declarado de duelo nacional y se guardaron cinco minutos de silencio en todos los cines del país. En el aeropuerto de la Ciudad de México se aglutinaron cerca de 10.000 personas. Una valla humana de cientos de miles de admiradores bordeaba el trayecto del Teatro de la Asociación de Actores (hoy Teatro Jorge Negrete) hasta el Panteón "Jardín", al sur del Distrito Federal. En muchas ciudades de Iberoamérica se veían moños negros en las ventantas.

Cada aniversario de su muerte, como el día de hoy, se reúnen grandes cantidades de admiradores ante su tumba, y en diversos países latinoamericanos se transmiten programas especiales por radio y televisión dedicados al Charro Cantor.

Fuente: Wikipedia

Publicado por Alberto Peyrano
Buenos Aires, Argentina