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lunes, 21 de septiembre de 2009

ESPERANZAS PERDIDAS por Luiz Carlos Silva Pereira


¿Pueden ustedes imaginar cuántos ninos y adolescentes fueron repatriados a México por Estados Unidos en el último trimestre? Las estadísticas muestran que han sido más de cinco mil, la mayoria en búsqueda de una vida mejor que la ofrecida por su país, cuya capital tiene alrededor de veinte millones de habitantes y la más larga avenida del mundo, la Insurgentes.

No recuerdo el nombre del escritor que dijo: “¡Pobre Mexico! Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Con seguridad, en la época de ese dicho hubo una distorsión parcial pues, después de Brasil, México es el país donde la creencia cristiana tiene la mayor penetración entre los pueblos.

No hay duda de que, sin tener la protección de un adulto, los niños y adolescentes quedan, por su fragilidad, expuestos a la trata de personas mal intencionadas en todo, a la explotación sexual y laboral, violación, mal trato y tráfico de drogas, todas las infamias generadas por la miseria.

Téngase en cuenta que el año pasado fueron casi dieciocho mil los repatriados, con unos cuantos ya metidos en la delincuencia organizada, visto que el “reino encantado” que imaginaban encontrar forrado de billetes verdes no era exactamente el paraíso que buscaban alcanzar, tras peligrosas aventuras, como son la de los clandestinos.

Según lo que informa la Secretaria de Relaciones Exteriores, buena parte de esos aventureros provienen, no necesariamente, de regiones fronterizas, de ahí que planean un largo recorrido para que puedan alcanzar, de preferencia, la espléndida California.

Hay aún otro problema a ser resuelto: no todos hablan español y sí lenguas indígenas, lo que torna imposible un contacto con sus responsables. También hay que evitar que muchos de los que se arriesgan a una aventura, muchísimas veces fatal, sobrevivan como drogadictos o mercaderes de drogas, además de la prostitución.

Para eso, no falta gente mala, sin escrúpulos, criminales de todos los tipos. Los “coyotes” se enriquecen con sus caravanas de desesperados, garantizando la entrada en suelo americano a través de propinas y coimas siempre elevadas.

Los que no tienen plata vuelven con las esperanzas perdidas, aunque sin abandonar los sueños de de una nueva embestida.
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Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil
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domingo, 6 de septiembre de 2009

EL REY OBÁ II


Don Pedro II fue el último emperador de Brasil. Hombre de gran cultura y elevados sentimientos éticos, tuvo que dejar el poder en 1889, cuando floreció la República.

Se sabe cuánto amaba el arte y a los artistas y, una vez, en Paris, aceptó de buen grado cenar con Víctor Hugo, en casa del autor, lo que dejó gratificado enormemente al famoso escritor, al compartir su cena con, nada más ni nada menos, que el Emperador de Brasil.

Un pequeño hecho de su vida fue narrado por los periódicos de aquellos tiempos. A Su Majestad le gustaba caminar, a la mañana temprano, por las calles de Petrópolis, ciudad que lleva este nombre en su homenaje, pues allá pasaba los días de verano, en la mansión que es actualmente el bellísimo Museo Imperial.

En uno de eses días, al verlo un basurero esclavo, lo saludó diciéndole: “Buen día, señor Emperador”. A lo que él le respondió: “Buen día y gracias!”

La persona que lo acompañaba, le dijo: “Señor Emperador, no queda bien dirigirle su palabra a un esclavo!”. Don Pedro le contestó: “Si yo no le respondiera, por cierto te diria que él tiene más educación que yo!”

Pero, no es exactamente sobre él que escribo este comentario, pero sí por el “Rey Obá II, figura exótica, cuyo mayor orgullo era merecer la atención del emperador. Se trata del alférez Galvão, figura importante en las recepciones del Palacio Imperial en Río de Janeiro, que hoy alberga el Museo Nacional, magnífica construcción donada por un rico comerciante portugués.

Transcribo ahora las palabras de la investigadora Lilia Moritz Schwarcz de su libro “Las Barbas del Emperador”, editado por la Companhia das Letras, en 1998:

“Figura destacada en las recepciones de São Cristóvão (foto), barrio carioca donde está el Museo), el alférez Galvão ostenta el falso título de una ilustre personalidad, el rey Obá II, de África, pretendiente de la corona, quien destituido de su derecho a herencia, ambiciona hoy día la soberanía sobre toda África. Él es un negro grande y fuerte, y su padre OBÁ I fue vencido en una guerra y vendido como esclavo en Brasil donde, más tarde, compró su libertad demasiado tarde para regresar a Africa y reconquistar el trono y donarlo a su hijo, de nombre Galvão”.

Él participó en la campaña contra Paraguay, destacándose por su bravura, así que recibió públicamente, de toda la prensa brasileña, un manifiesto diciendo que, como Obá II, ascendía al trono. Desde entonces publicaba, de tiempo en tiempo, dirigidos al pueblo de Brasil, unos manifiestos, menos correctos que interesantes, en los cuales exponía sus opiniones sobre asuntos nacionales, siempre firmando como Rey Obá II. Él era, naturalmente, monárquico y conservaba, pues, una digna autoridad, así como si fuera un príncipe.

Usaba barba al estilo Henrique IV, vestía siempre trajes oscuros y portaba un quevedos de oro, con lentes azules. A todos trataba con altivez, como suele hacer la realeza. Avanzaba sin mirar a nadie, hasta llegar a ser el primero en las recepciones. Con su sonrisa de superioridad observaba, entonces, a los demás. Saludaba displicentemente al personal de servicio, y aguardaba con ansiedad la llegada del Emperador. Entonces, su orgullo se derretía como manteca expuesta al sol.

No era de príncipe a príncipe que él saludaba. No! Su Majestad Obá II se hincaba de rodillas, cual un miserable vasallo y, siempre de hinojos, besaba las manos del Emperador. Esto se repetía, más o menos, en cada sábado.

Eduardo Silva, otro notable investigador, comenta cómo el príncipe Obá, o Don Obá II,reinaba en la “pequeña África”, rincón que con otro nombre aun existe en la parte antigua del centro de Río, liderando fiestas y rituales locales. Caminaba por las calles como si estuviera paseando en los salones de su palacio, y trajeado de rigor era saludado con reconocimiento: “¡Obá, Obá, oh príncipe Obá!”

Recibido regularmente por Don Pedro II, vestía en tales ocasiones con su uniforme militar. Algunas veces, la guardia del palacio alardeaba su llegada dándole tratamiento de rey, al que Obá II reaccionaba conmovido, distribuyendo propinas y regalos.

Depuesto el Emperador, el Gobierno Provisorio desmereció las honras del alférez, no lo consideró más como militar, le quitó el título de alférez y él sobrevivió pocos meses a esa deshonra. Un día después de su fallecimiento, los más importantes periódicos de la Corte le dedicaron artículos biográficos, en los cuales lo citaban como una figura dilecta en medio de la interminable galería de tipos de las calles de la ciudad.

Volviendo a Don Pedro II, dos días después de la Proclamación de la Republica, se embarcó hacia el exílio, con la familia imperial, con destino a Francia, donde moriria dos años más tarde. Preguntado si deseaba llevar algo del país, dijo que lo único que quería era una almohada rellena con la arena de su patria, sobre la cual posó la cabeza cuando llegó su fin.

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Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil
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lunes, 31 de agosto de 2009

Isabel Allende y "La isla bajo el mar" por Luiz Carlos Silva Pereira


Hay personas que nacen con un potencial artístico pero solamente se dan cuenta cuando algo, a lo cual se puede llamar suerte o acaso, les da un empujón que los despierta de la vida común.

Seguramente, en cada país del mundo, los valores se dispersan en los quehaceres de lo cotidiano, hasta que el arte se asoma bajo el vigor del toque.

Cabe a Pablo Neruda el consejo dado a Isabel Allende que, por su talento, debía dejar su trabajo de periodista, cambiando una tarea menor por su labor de escritora, usando su imaginación en el amplio terreno de la ficción. Su genialidad como poeta máximo percibía en Isabel un volcán con lava literaria, así que debía darle a todo el mundo su adormecido fuego intelectual.

Es que pese a la sugerencia, que llenaría el “ego” de cualquier persona y sobre todo proviniendo de una expresión como Neruda, Isabel continuó como reportera y periodista, escribiendo para revistas femeninas, además de algo para la televisión, hasta que su tío, el presidente de Chile, Salvador Allende, sucumbió ante el golpe militar.

Un clima de terror se instaló en su país, haciéndola exiliarse en Venezuela, donde continuó con su trabajo de periodista, en el diario “El Nacional”. Allá, se expandió como maestra de idiomas en una escuela pública, mientras el teatro también merecía su atención con algunas piezas, aunque sin valor artístico.

En Venezuela se divorció de su primero marido, Miguel Frías, y se mudó a California, donde se casó con Willie Gordon, en 1968, no interrumpiendo su trabajo habitual.

Fue solamente cinco años más tarde, que en un encuentro con Neruda, recibio el sabio consejo que cambiaria el rumbo de su vida. Nació, entonces, “La Casa de los Espíritus”, novela muy bien recibida por los críticos literarios que destacaron su penetración en el realismo mágico de Gabriel Gracia Márquez. Tanto éxito, hizo de la novela una película ovacionada en el mundo entero.

Otras obras fueron surgiendo con mayor o menor éxito. Con”Paula”, dolorido retrato de la enfermedad fatal de su hija, dejó de lado la ficción. Fue en 1991. Esta historia impresiona por la desesperación de una madre que sabía que quien amaba tanto no iba a encontrar la cura.

Actualmente, además de famosa escritora, ella es una requerida conferencista en Estados Unidos y en varios países europeos, donde atrae la atención por su creatividad intelectual, por haber sido maestra de literatura en la Universidad de Berkeley y, por supuesto, por haber sido una refugiada política.

En una pequeña entrevista que concedió recientemente a un periódico americano, tras el lanzamiento de su más reciente novela: “La isla bajo el mar” (donde narra la historia de Zarité, una niña que a los nueve años de edad es vendida como esclava al francés Toulouse Valmorain, dueño de un poderoso ingenio azucarero en Santo Domingo, República Dominicana) dijo, entre otras apreciaciones, “Tengo mucho miedo, porque EE.UU se ha vuelto un país muy violento y la gente cada vez está más armada. En cualquier momento, lo alcanzan también al presidente.”

Además, en la entrevista se refiere a la situación social que atraviesa Estados Unidos, específicamente respecto de la reforma de salud de ese país, al que catalogó como un completo caos. Dijo: “Se ha transformado en una cosa cada vez más violenta, cada vez más racista y cada vez más brutal”.

Quien vive hace tanto tiempo en aquel país, quien tuvo sus novelas editadas en más de 27 idiomas, quién llegó a los 51 millones de ejemplares vendidos, tiene autoridad para ver, de antemano, lo que resulta de las injusticias cometidas. Al fin, ella confesó que le encanta escribir las escenas eróticas de sus obras y que se ha abstenido de escribir una obra completa de ese género sólo por pudor hacia lo que pueda pensar su madre. “Me encantaría escribir esas escenas, pero aun tengo los pudores de una hija”.

“La isla bajo el mar” es la décimonovena obra de Isabel Allende. Retrata la masiva esclavitud vivida en América durante el siglo XVIII y ya se encuentra a la venta en todo el mundo.
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Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil
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sábado, 15 de agosto de 2009

HEITOR VILLA-LOBOS por Luiz Carlos Silva Pereira


Son muy pocos los que se dan cuenta de la preocupante agonía de la música clásica, y los que aún no lo han percibido, tal vez sea por vivir apresuradamente, lo cual trae aparejado una amarga indiferencia por las partituras o las obras inmortales.

Casi olvidados nombres muy famosos han quedado adheridos a una frágil y simple memoria. Estoy refiriéndome a las personas menos cultas, para quienes la vida es sudor y no encantamientos. ¿Quién puede ser capaz, hoy día, de dedicarse a componer óperas, sinfonías, obras tan magníficas en donde el sonido sea luz y el arte sol?

En Brasil, hubo un tiempo de gran intercambio entre las divinidades, que desde sí mismas emanaban esplendor, tales como el Padre José Mauricio, con sus bellísimas misas, Carlos Gomes( de quién dijo Verdi: “Él comienza donde yo termino”)... ¡o Villa-Lobos!

De él se podría decir que hubieran bastado sus “Bachianas Brasileiras” (obviamente inspiradas en Bach, lo que ya por sí sólo es un mérito) para que su nombre quedara inmortalizado en el Panteón de La Música.

Sólo tuvo un fracaso en su vida cuando, tal vez intentando escapar de su vocación, compuso una ópera: “Madalena”, estrenada en 1954 en Nueva York, cuando fue abucheado y el intento no pasó de una única representación.

Pero en lo demás, Vila-Lobos lució como piedra preciosa. Sus obras, plasmadas en el sentir brasileño, forjaron gloria entre los más cultos.

Tuvo una infancia feliz. Aunque el mayor deseo de su madre fue que se diplomara como médico y no sintiendo ninguna vocación para esa tarea, él estudiaba guitarra a escondidas. Así, atendía al llamado de su alma, satisfaciéndola con obras semi-clásicas, que notablemente impregnó de los ritmos locales norteños, distantes de las grandes ciudades debido a los escasos medios de comunicación de la época.

Viajó para oírlos, conocerlos y amarlos. Y así, gracias a ese espíritu aventurero que tenía, pasó tres años en Amazonas buscando inspiración en los cantos de aquella humilde gente, además de enriquecer sus oídos con el trino de los pájaros. Asi, expandió su talento, componiendo músicas al alcance de todos.

Más tarde sería educador y difusor musical. Pero su trabajo de creador no se detuvo allí y continuó con la creación de la Orquesta Villa-Lobos.

Tuvo el privilegio de haber sido interpretado por maestros famosos, como Kurt Mansur, Roberto Minczuk y otros, lo que comprobó su talento para los clásicos, al lado de obras populares, así como los Choros, si es que se pueden catalogar como populares. También se dedicó mucho al Canto Orfeónico, dejando significativas obras, como un digno marco para la multiplicidad de su talento.

Villa-Lobos falleció en noviembre de 1959. Mucho tendría que escribir sobre este gran creador, pero éste es sólo un breve comentario. Quienes deseen saber un poco más sobre él, sugiero que vean una película brasileña, disponible en DVD desde hace poco. Es verdad que toda película auto-biográfica no es plenamente exacta, pero aún así, vale la pena conocerlo tal vez en un cuerpo falso dentro de un alma verdadera.

Publicado por © Luiz Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil

sábado, 1 de agosto de 2009

EL DRAGÓN DE KOMODO por Luiz Carlos Silva Pereira



Él es, sin lugar a dudas, el mayor lagarto vivo de la tierra, que ha sido blanco de muchos estudios científicos sobre la naturaleza animal.

Se puede decir, comprobadamente, que su habitat sólo está en Indonesia, en las islas de Komodo, Rinca, Gita, Motang y Flores.

Nos espanta su longitud de tres metros, y un peso que oscila entre los 80 y los 140 kilos.

Lo que ha intrigado siempre a los científicos era de qué modo capturaban a sus presas, pues la fragilidad y la falta de peso de su cráneo parecían hacer imposible que sus mandíbulas pudieran desgarrar o inmovilizar a sus víctimas. Sin embargo, una vez elegido el objetivo, un gran cóctel de bacterias presente en su boca se encarga de infectar las heridas resultantes de su mordedura. Luego, sólo le basta seguir a su presa hasta que los agentes patógenos se encargan de ella, causándole una infección generalizada. Entonces, recién allí mata al animal.

Los científicos realizaron nuevas investigaciones que fueron publicadas en la revista”Proceedings of The National Science”, y encontraron un complejo sistema de glándulas venenosas en el cráneo del dragón de Komodo. Bryan G. Fay, de la Universidad de Melbourne, Australia, el principal investigador, afirmó: “Nuestras pesquisas señalan la presencia de un sofisticado aparato de matar, compuesto por un gran arsenal”.

El veneno de esta especie, que habita las mencionadas islas de Indonésia, causa una gran pérdida de sangre provocada por un agente anticoagulante que posee, provocando un shock en la presa, exterminándola.

Los investigadores utilizaron un aparato de resonancia magnética para identificar las complejas glándulas de veneno del dragón de Komodo. Hecho eso, las extrajeron de un ejemplar enfermo, mediante cirugía, para evaluar la composición del veneno.

Fue encontrado un compuesto similar al de muchas serpientes. Después, los científicos analizaron los fósiles de un dragón extinto, conocido como Megalania, justo para determinar si también poseía este tipo de glándulas venenosas. Los resultados probaron que este lagarto de más de siete metros de longitud fue uno de los seres más venenosos más grandes de la Historia de la Vida.

Por fin, cabe decir que ellos son capaces de reproducirse por partenogénesis, mediante la cual los huevos fértiles quedan expuestos para ser fertilizados por los machos.


Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil
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lunes, 27 de julio de 2009

LA REVUELTA DE LOS LATIGAZOS por Luiz Carlos Silva Pereira


Existe un episodio de la historia de Brasil que es poco comentadoa, por motivos que por sí mismos se explican. Me refiero a la revuelta de los latigazos, originada en la ciudad de Rio de Janeiro en 1910.

En aquellos años, por cualquier falta grave los marineros eran sometidos a veinticinco latigazos, sin que cualquier autoridad de la República tomara medidas para terminar con ese castigo, en vigor desde la época de la esclavitud.

Todo empezó cuando el marinero Marcelino Rodrigues, tras haber herido a un colega suyo, recibió doscientos cincuenta latigazos en el acorazado “Minas Geraes”.

El buque de guerra navegaba rumbo a Rio y estando ya en la Bahía de Guanabara, Rodríguez fue castigado en la presencia de sus compañeros, lo que dio origen a la revuelta.

El motin se agravó, con esa bárbara medida disciplinaria ya en pleno siglo XX, resultando asesinado el comandante y tres oficiales más. En la bahía se encontraba otro acorazado, el “San Pablo”, cuyos marineros se aliaron a los del “Minas Geraes”, por lo cual la situación se tornó tensa y peligrosa.

El líder de la revuelta era João Cândido, llamado también “Almirante Negro” (foto), quién escribió una carta a las autoridades gubernamentales, solicitando el fin de los castigos, una alimentación de mejor calidad y, además, la amnistía para todos los involucrados. Además, menazó con bombardear la ciudad de Rio, causando miles de muertos, si sus pedidos no eran atendidos.

Frente a tan grave amenaza, el presidente de la República, el Mariscal Hermes da Fonseca, aceptó las reivindicaciones impuestas. Pero, tras la entrega de las armas y de las embarcaciones, el Presidente expulsó a algunos de los insurgentes.

Volvieron las protestas y luego los marineros iniciaron otra revuelta, esta vez reprimida a la fuerza. Muchos de ellos fueron apresados y encarcelados en una fortaleza, bajo terrible condiciones de vida. Otros no resistieron. Los que sobrevivieron fueron enviados al Amazonas para trabajos forzados en la extracción del caucho.

El líder de la revuelta fue expulsado de la Marina e internado por demente en un hospital de Alienados. En 1912 recuperó la libertad junto a otros marineros y el episodio pasó al olvido. João Cândido falleció de cáncer en 1969 en el Hospital Getúlio Vargas de Rio de Janeiro, a los 89 años.
Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
© Rio de Janeiro, Brasil
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viernes, 17 de julio de 2009

1904: LA REVUELTA ANTIVACUNA EN RIO DE JANEIRO por Luiz Carlos Silva Pereira


A principios del siglo XX, mientras otras capitales de países occidentales ya tenían sus más acuciantes problemas urbanos, la ciudad de Rio de Janeiro, entonces la capital federal de Brasil, aún mantenía el aspecto de un ausente desarrollo en su constitución, con casas muy viejas, una población muy pobre e ignorante en su casi totalidad, y no había peligro en las arterias principales.

La gente no hacía esfuerzos para mejorar su patrón de vida, por lo tanto sus viviendas empeoraban con el paso del tiempo, tan viejas como sucias, tornando muy desagradables las caminatas y paseos en medio de una Naturaleza deslumbrante y esplendorosa.

Tanto abandono y desprecio, terminó por llenar los hospitales públicos con enfermos de viruela y otros males, causados por la indiferencia del pueblo, con proliferación de ratas atraídas por la basura no recogida.

Esto hizo que el Gobierno Federal, entonces a cargo del Señor Presidente, Dr. Rodrigues Alves, tomara cartas en el asunto. Y en 1904 convocó a higienistas, ingenieros y arquitectos para cambiar el estigma de una ciudad que, aunque deteriorada, atraía visitantes del exterior, tanto negociantes como turistas.

El científico Dr. Oswaldo Cruz (foto de esta nota), fue el encargado de las obras de sanidad, y lo hizo con reconocido tesón al instituir una masiva campaña de vacunación contra la viruela, lo que generó una revuelta popular que, en poco tiempo, se tornó motivo de agresiones a los encargados de la salud los cuales, además, tenían en su contra alumnos, soldados y oficiales de la Escuela Militar, a quienes se aliaban vándalos y malhechores.

El periódico “Gazeta Mercantil” publicó de esta manera lo que se estaba sucediendo: “Tiros, algarabía, embotellamiento del tránsito, tiendas cerradas, faroles rotos por pedradas, destrucción parcial de los predios públicos y privados, árboles sacados de cuajo: el pueblo de Rio de Janeiro desafía el proyecto de vacunación obligatoria propuesto por el higienista Dr.Oswaldo Cruz”. (14 de noviembre de 1904).

Los periódicos de la oposición al gobierno azuzaban más los ánimos de los exaltados, así como a los vándalos, enfatizando que la vacunación se haría en las partes íntimas de las mujeres, las que estarían obligadas a desnudarse ante los especialistas en Salud Pública.

El 16 de noviembre, el señor Presidente decretó el Estado de Sitio, calmando así las protestas. El saldo de este furioso movimiento resultó en 50 muertos y 110 heridos. Centenares de personas fueron arrestadas y llevadas a un presidio en el Estado de Acre, muy lejos de la Capital.

Cuando el Gobierno controló la situación, la vacunación fue reiniciada, sin ningún tipo de reacción pública. Así, la viruela fue erradicada de Rio.

Como resabio actual de este triste y bochornoso suceso, y por increíble que parezca, aún hay países que exigen certificado de vacunación antivariólica a los brasileños que viajan al exterior.

Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
© Rio de Janeiro, Brasil
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domingo, 12 de julio de 2009

DOS ANÉCDOTAS DE SARAH BERNHARDT EN RIO DE JANEIRO


No existe país en el mundo occidental en el cual la más importante actriz de teatro de todos tiempos, no haya dejado huellas de arte y talento. Me refiero a Sarah Bernhardt, excepcional intérprete francesa de obras clásicas, nacida en 1844, y que también intervino en el cine actuando en nueve películas, dos de ellas biográficas.

En su gira por la ciudad de Rio de Janeiro en 1905, protagonizó un lamentable suceso cuando fue atacada sorpresivamente, en la boleteria del teatro, por la actriz Berth Noirmont, resultando esto en un escándalo que hizo las delicias de los periódicos de la época. Además siempre fue omitida la razón del porqué Berth había procedió así (¿envidia? ¿celos?), y la historia nunca fue aclarada del todo. Pero, al dia siguiente, al terminar el cuarto acto de la obra que representaba, Sarah descargó latigazos sobre Berth, generando una intervención policial que finalizó con la partida del grupo con destino a Europa.

El segundo hecho, que es más conocido, ocurrió cuando Sarah, en un descuido, se cayó del escenario, lo cual le dejó como saldo una pierna quebrada, que nunca pudo curar y a la que hubo que amputar posteriormente.

Por lo tanto, la hermosa ciudad de Rio no fue propicia para ella. Sarah, por supuesto, nunca dejó de actuar, aun estando en silla de ruedas, y sin haber perdido jamás ni un poco de su fama y de su gloria.

Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
© Rio de Janeiro, Brasil

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miércoles, 8 de julio de 2009

PERFIL DE NIETZCHE


“Yo diría que ese amigo oculto, el presentimiento de una soledad callada, era la primera y fuerte impresión a través de la cual la figura de Nietzche cautivaba.

"Al espectador fugaz, nada le ofrecía de sorprendente. Hombre de estatura mediana, con sus trajes extremadamente sencillos, pero al mismo tiempo muy bien cuidados, con apariencia tranquila, y los cabellos castaños simplemente peinados hacia atrás. Podía pasar, fácilmente, sin ser notado.

"Las finas y demasiadamente expresivas líneas de la boca estaban totalmente cubiertas por un gran bigote bien peinado. Tenía una sonrisa suave, un discreto modo de hablar y un cuidadoso modo de andar pensativo, lo hacía encorvar sus hombros.

"Incomparablemente bellas y de tiernos contornos eran sus manos, las que él creía revelaban su espíritu.

"Sus ojos también hablaban, traicionándole verdaderamente. Semiciego, no tenía nada de sagaz, o de pestañeos, característica involuntaria e inoportuna de muchos miopes. Esos ojos parecían mucho más guardianes y conservadores de sus propios tesoros, de sus mudos secretos, a los que ninguna mirada no autorizada debía acercarse. La visión deficiente daba a su rostro una suerte de encanto muy especial, por el hecho que ella reflejaba las mutables expresiones interiores, reproduciendo solamente lo que pasaba en su interior.

"Me acuerdo que la primera vez que hablé con Nietzche fue en un día de primavera, en la iglesia de San Pedro, en Roma. Me sorprendió y me confundió, durante los primeros minutos, el modo rebuscado y acabado que había en él...”

Texto extraído de libro biográfico de Lou Andréas Salomé, intelectual rusa que convivió con Nietzche, Freud y Rilke.

Publicado por Luiz Carlos Silva Pereira
© Rio de Janeiro, Brasil
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lunes, 29 de junio de 2009

LA ENSEÑANZA EN BRASIL por © Luis Carlos Silva Pereira


¿Cómo cambiar la degeneración, entre tantas otras, que sucede no solamente en mi país, sino también en docenas de naciones?

Agresiones físicas a maestros, peleas entre alumnos, amenazas de muerte, paros de larga duración, tráfico de drogas, destrucción de aparatos tecnológicos, y mucho más. Y lo peor, es que estos hechos provienen de alumnos a quienes nada les falta en la vida.

Los datos estadísticos son alarmantes y señalan que las autoridades involucradas en el sagrado deber de formar una generación, moral e intelectualmente válida, viven en un "dolce far niente", rehenes de sucia política.

Brasil, a raíz de su enorme extensión y una población que sobrepasa los doscientos millones de personas, sufre el impacto de una desigualdad de renta aterrorizante, empeorada por la corrupción de alcaldes y gobernadores, si más no fuera por los poderes más altos.

Por la Constitución, cada estado está obligado a destinar el 25% de su recaudación de impuestos para la Educación, pero eso es puro cuento. San Pablo, cuya riqueza es más grande que la de muchos países europeos, no llega a aplicar ni el 3% del monto que recauda, confiado en que los padres ricos encaminarán a sus hijos a escuelas nobles, facultades y universidades.

Y los padres humildes, que son la gran mayoría ¿cómo quedan? ¿Tal como Job, llorando su suerte?

Esa desgracia, que es clara y es común en muchos países, expone sus vísceras al toque de las manos, insiste en convivir con décadas de políticos más interesados en amontonar riquezas en los paraísos fiscales que cumplir las leyes.

Como brasileño, mi foco principal es mi país, estando poco apto para abordar las inmundicias exteriores, por lo menos en su profundidad misma, porque la media internacional sabe ocultar los escándalos.

Además de eso, hay otros datos vergonzosos en mi tierra: un millón de estudiantes frecuentan escuelas sin saneamiento básico, unos seiscientos mil están en escuelas sin energía eléctrica, centenas y centenas de alumnos tienen que caminar una o dos horas desde sus pueblitos hacia la escuela más cercana, que son casi taperas. Otros, estudian al aire libre, bajo la sombra de los árboles en el soleado noreste.

Y, lo más absurdo, hay "maestros" que no completaron el curso primario, cuyas letras en una vieja pizarra parecen más jeroglíficos que alfabeto latino.

¿Necesito escribir más? ¿Es, o no, la casi muerte de la enseñanza?


Publicado por © Luis Carlos Silva Pereira
Rio de Janeiro, Brasil


Damos la bienvenida y nuestro agradecimiento por su colaboración al amigo Luiz Carlos Silva Pereira.
Gracias Luiz! (Dj y el staff)